jueves, 13 de abril de 2017

Hueles a campo

Hueles a campo
dijiste 
y con miedo pregunté 
¿y oler a campo es bueno o malo? 

¿pensaste en el estiércol o en las flores cuando me tocaste? 
¿te pareció mi piel la dura piel de una vaca? 
¿olía mi pelo a lluvia? ¿estaba oscuro y mojado como tierra oscura y mojada? 
¿había arena bajo mis uñas? 
¿te ortigué la mano sin pretenderlo? ¿fue mi caricia áspera? 
¿era acaso mi cuerpo frío y escurridizo como las algas del río? 
¿olía a rana o a hierbabuena? ¿a vertedero o a menta? 
¿parecía que tuviera la boca llena de peces o de lana? 
¿pensaste en mí como campo en verano o campo en invierno? 
¿te parecieron mis ojos verdes, blancos o amarillos? ¿estaban secos o parecía que lloraban? 
¿encontraste pajas en mi ropa de haberme revolcado por el suelo?
¿te diste cuenta de que de cualquier forma ser campo me gustaba?

domingo, 12 de febrero de 2017

Nogal

Mientras el nogal se partía
me hubiera gustado tenerte a mi lado.

Mientras las ramas caían unas sobre otras
y se amontaban en la tierra,
mientras la lluvia caía con insistencia
y empapaba el pelo de mi abuelo
y los huesos de mi madre,
mientras mi hermana lloraba dentro de la casa
y todo crujía y hacía frío.

Mientras tú no estabas ahí
y las cosas pasaban rápidamente,
yo pensaba lentamente en toda la gente 
que, a la sombra del árbol, 
se había quedado alguna vez dormida.

Mientras no me quedaba de otra,
yo pensaba con tristeza en toda la gente 
que, como yo,
había encontrado un hueco entre las hojas, 
un resquicio azul,
y te había mirado.


sábado, 14 de enero de 2017

Blind eyes could blaze like meteors

Cuando sé que no voy a dormir, extiendo
mi pelo por toda la almohada
como si fuera una corona
o un campo de flores. 

Despacio, pienso insistentemente 
y con estricto orden cuidado
en todas las cosas que hacen que me sienta horrible
y que hacen que me ponga a llorar. 

Llegado el momento,
pongo mis dedos en las pestañas, 
con cariño
reconozco el tacto pegajoso, 
pienso 
qué maravilloso sería tal vez 
si mañana no pudiera abrir los ojos.

Pasear ciega, ignorar 
si te has puesto triste por aquello que hice,
tomarme una tregua contigo
y con el mundo.

Y cuando al final me duermo, 
siempre me pasa 
que confundo
-¿es que acaso no se parecen?-
la dulzura del cansancio
con la dulzura de la muerte.