martes, 30 de septiembre de 2014

Esto no es un libro de poemas, es un libro de recuerdos.

Recuerdo el momento exacto en el que comencé a amarte
como un golpe.

Era otoño,
como ahora.
Y lo sé
porque
cuando cierro los ojos
veo
las hojas de los chopos entre tus pies
y mimetizándose con tu pelo.

Hay también el río
y nuestras madres gritándonos desde la orilla.
Tenían miedo de que nos cayéramos del puente.
Da risa pensar en ello:
éramos tan jóvenes
aún no podíamos salir solos a la calle
aún no podíamos besarnos sobre el agua

pero podíamos
romper los juncos
y ensuciarnos
con sus algodones
de los que nunca aprendimos el nombre



miércoles, 24 de septiembre de 2014

Vovadas.

Todo me sale mal.
Me despierto temvlando,
las sávanas an caído al suelo
ace un frío espantoso en mi cama
pero si quiero bolber a taparme
he de moberme
y yo no quiero moberme.
Todo me sale mal:
duermo mal,
veso mal,
escrivo mal.

domingo, 21 de septiembre de 2014

Lo único imposible

Despierto de soñar una invasión de unicornios
y el unicornio era creíble.
Luego llegó el fuego a quemarnos la ropa y la piel
y el fuego era creíble.
Vino la lluvia a inundar nuestras casas y encharcarnos los pulmones
y la lluvia era creíble.
Se rajó la tierra y nos devoraron sus grietas
y la muerte era creíble.
Pero luego soñé que me besabas
y ese sueño ya no era creíble.

jueves, 18 de septiembre de 2014

quiero que seas mi segunda adolescencia

tiene que haber algún sitio desconocido
en el que escribas
algún lugar secreto del que yo no sepa

en alguna red social tras un nombre falso
quizá estés pidiendo tener conmigo
una segunda adolescencia

y hables de llevarme al río a lanzar piedras
o cuerpos desde el puente de madera

o quizá también
no sepas como decir
y calles
te retuerzas mudo
con el amor apretándote dentro
haciéndote daño
amor de hambre


martes, 9 de septiembre de 2014

Uñas mordidas, corazones rotos

Si hubieras estado conmigo
te habría prohibido la muerte.
Yo te habría atado en un árbol hasta que acabara el verano,
te habría vigilado entre las ramas,
monitorizado la respiración por las noches
espantado a los moquitos
ahuyentado a los depredadores.
Habría,
yo lo sé,
cada mañana,
un beso mío en cada ojo tuyo.