viernes, 23 de noviembre de 2012

Eres mi ser.

a veces quiero 
destrozarme
arrancarme el pelo
golpearme con las paredes
hacerme sangre
romperme las uñas
amoratarme la piel
gritar muy fuerte
...

para que venga él
 me pare
me agarre los brazos las manos
me bese la boca
me cante canciones de amor
me peine 
se meta conmigo en la cama
me duerma 
ponga flores en mis ojos
me llore 
me hable de caballos









jueves, 22 de noviembre de 2012

Una vez es mucho tiempo.

No duermo, Irene,
porque pienso que hace mucho que no pienso
en ti.

Supongo que seguirás como la última vez,
con el pelo cada vez más largo
y las manos cada vez más bonitas.

Supongo que escribirás ahora mientras yo te escribo,
que volveré al Corte Inglés a comprar libros en los que nunca aparezco
pero en los que quizá llamaste a alguien con mi nombre.
Casualidad, ya sabes.

Supongo también las cosas que no recuerdo:
un guiño de ojos,
barro en los pantalones,
sangre en los tobillos,
chicos llorando.

Y la imagen,
que invento ahora por primera vez,
de tú de niña subida en un árbol,
con el cuerpo estrecho y arañado por las ramas.
Tienes,
el flequillo demasiado largo
y los brazos demasiado flacos.

Eres tú.
Me llamas,
dices mi nombre,
gritas.

Y yo te contesto:
Sigo aquí.
Soy yo.
Soy como siempre.







jueves, 15 de noviembre de 2012

unbalanced state of mind

Fue,
creo,
el movimiento de sus pies dentro de sus zapatos.
Los dedos golpeando
 - un niño que se mueve en el útero de su madre -.
Habré de destrozarle para no amarle,
pensé.
Habré de destrozarle para no amarle.
Pero he visto
el movimiento de sus pies dentro de sus zapatos
y he querido seguir viendo
(no imaginando)
el movimiento entero de su cuerpo en simbiosis con mi cuerpo.
Destrozar un poema.
No me inspira
el movimiento de sus pies dentro de sus zapatos.
No le amaré
por el movimiento de sus pies dentro de sus zapatos.
El movimiento          de sus pies dentro de sus zapatos. El movimiento
de sus pies         dentro de sus zapatos. El movimiento de sus pies
dentro de       sus zapatos. El movimiento de sus pies dentro de
sus zapatos.

martes, 6 de noviembre de 2012

L.II.


A veces me olvido de las cosas que no son él,
de la poesía,
de las mujeres que aparecen desnudas en los cuadros,
de los coches nuevos,
o de los cuadernillos con hojas amarillas
y cubiertas negras.

A veces me equivoco y llamo
a todo el mundo con su nombre.
Todo se convierte en él.
Por ejemplo aquí,
Manhattan,
es un lunar bajo su ojo.
Argentina se escurre entre sus dedos.
Hay playas griegas en su espalda.

Creo que a mí me esconde
cerca de donde respira.


viernes, 2 de noviembre de 2012

L. I

Me gusta cuando se agacha,
me ata los zapatos,
sonríe
y dice que soy preciosa.
Aunque sea mentira
y haya chicas mil veces más bonitas
que querrían pasear con él por la calle
y poder saber que es eso
de que de repente se pare
te acerque a él
y te bese en la boca.