viernes, 27 de enero de 2012

A Irene.

A ti y a mí nos gustaban los insectos.

Agachando la cabeza a ras de tierra

respirábamos hormigas,

nos rompíamos las uñas de tanto escarbar en la arena del parque.



Pero no nos asustó la sangre

hasta que fuimos mayores.



Las otras niñas decían que parecíamos muchachos,

con nuestras cuatro espaldas desnudas y sucias

y nuestros cabellos cortos.



Qué tontas eran.


Siempre nos creímos mejores que los demás.

Éramos las más listas, las más fuertes,

las que más rápido corrían,

las únicas de la clase que sabían que la Vía Láctea existía.



Y tú, que de aquella ya eras poeta

y dibujante de brujas,

eras mi amiga.

viernes, 13 de enero de 2012

Es posible que la Luna se caiga y se rompa y que no pase nada más,
o que las mujeres se conviertan en uvas pasas
mientras los hombres se van a vivir a Venezuela.
Es posible que yo siga aquí dentro de treinta años,
con mi madre comiendo pipas sentada encima de un armario
y mi padre fumando con cualquier otro órgano que pueda sustituir a los pulmones.
Mi hermana y yo compraremos magdalenas integrales,
veremos las telenovelas de televisión española,
les leeremos cuentos a las muñecas de cuando eramos niñas,
y no pasará nada.

viernes, 6 de enero de 2012

Harry Potter mueve sus pies bajo el banco. Las suelas golpean el suelo en silencio, se chocan entre ellas.  El pie izquierdo se mueve hacia la derecha, pero el pie derecho se cruza en su camino. Algo no encaja y él está triste. Dos niños pequeños se sientan a su lado y los pies ya no son tan torpes. La punta del pie derecho está apoyada donde se curva el zapato izquierdo. Ahora todo va bien. Harry Potter besa a uno de los niños en la frente. Cuánto les ha echado de menos.

martes, 3 de enero de 2012

Dominique, esto que has escrito no es poesía. ¿Por qué tienes un nombre francés y hay dos camas en tu cuarto? Dominique, apaga la luz y habla bajo ¿Qué haces, Dominique? Para ya. Vuelve a la cama. Dominique, ¿a qué vienes aquí? No hay sitio para los dos. Dominique, ¿Ya salió el sol? No me pintes más la cara. ¿Dónde hay un espejo? Parezco un salvaje. Espero que se quite ¿Qué dirá mi madre?  Te echaré de menos, Dominique.