jueves, 29 de diciembre de 2011

Ayer a las 19:15 cumplí diecinueve años. Esta noche soñé con Steve, que era rubio, tenía sífilis, leía a Diderot y solo podía salir de casa una vez al año.

viernes, 23 de diciembre de 2011

Tan bien
como se aman los tontos,
como van al parque y comen pipas,
como llegan los domingos sin que nadie los llame
una y otra vez,
está esto de ser joven y de no pasar hambre,
de que mamá y papá nos regalen cosas por navidad
y de que no entre frío por las ventanas.

Porque Hemingway decía que era pobre y era mentira,
y también es mentira que los marineros amen el mar
o que los payasos no quieran tener casa.

Y que nadie lo niegue.

domingo, 18 de diciembre de 2011

Madrid.

Si vuelvo a Madrid
es posible que llore al pasar por el parque
y ver a esos niños que no parecen niños.

Sé que para llorar es mejor el frío de ahora
que el sol que hará en primavera.
Pero es que en el Madrid que llevo dentro
nunca llueve.

Me pregunto que habrá sido de la parte que dejamos allí,
bajo los pinos que no daban piñones,
al lado del cementerio.
Me pregunto también que habrá sido del hombre que vendía peces
en el mercado del barrio
y que estaba enamorado de mi madre.
Porque
- aunque ella lo niegue -
le temblaban las manos al pesar las sardinas.

jueves, 15 de diciembre de 2011

"El aire soplaba fuerte en aquella mañana gris de principios de noviembre. Los niños de sucias caras corrían descontrolados bajo los árboles desnudos y rugosos que rodeaban la pequeña plaza de aquel maloliente pueblo a orillas de un embravecido mar".

Hemingway, vuelve a la vida y trae una bomba.

viernes, 9 de diciembre de 2011

miércoles, 23 de noviembre de 2011

Cuando digo que te quiero no me refiero a ti. Amo tan solo ciento setenta y cinco de tus ciento ochenta y tres centímetros de altura, setenta kilos de los ochenta que pesas, veintisiete años de los treinta y cinco que tienes. Amo tan solo tres cuartas partes de tus rizos, la mitad de tu barba, una décima parte de tus canas. Amo, en definitiva, todo lo que de él hay en ti.

martes, 22 de noviembre de 2011

Los besos me manchaban los pies de barro.
Y yo no quería besos.
No los besos de antes, no los besos de otros,
no tus besos tampoco.

Los besos llovían la tierra.
Alguien hablaba de labios, yo cerraba la boca,
y yo callaba de estrellas.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Me pongo detrás de tus ojos y empiezo a pensar por ti. Quiero que recuerdes por qué amabas a Andrea. En primer lugar porque tiene los pechos pequeños. ¿No? Porque si acercas tu oreja a su pecho parece que su corazón palpita dentro de tu oído.  Después, por las pecas. Dentro de seis años será diciembre y nevará. Llevará un gorro - todas las chicas guapas usan gorros- y el pelo largo. Verás como hasta los copos se quieren mimetizar con su piel y millones de pintas castañas empiezan a conquistarle las mejillas. En tercer lugar, porque sabe bailar. Y lo mejor de todo es que lo hace bien sin intentarlo si quiera. Le sale solo. ¿No te gustaría que volviera a bailar para ti? Tan solo una vez más.

jueves, 17 de noviembre de 2011

Ahora sin querer me llevé la mano a mi ceja, buscándome el lunar.
– ¿Qué lunar?... Yo tengo un lunar, no vos.
– Sí, ya sé. Pero me llevé la mano a mi ceja, para tocarme el lunar... que no tengo.


                                          El beso de la mujer araña.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Y últimamente me ha dado por pensar que igual no me disgustaría tanto eso de andarte planchando las camisas y emparejando los calcetines. A ti o a cualquiera de esos a los que llamo por tu nombre  (la miopía me juega malas pasadas) cuando me siento sola.

domingo, 13 de noviembre de 2011

Querido Pablo,

Las cosas no han cambiado demasiado desde que te dormiste. Cuando hago tarta, Marta se sigue sirviendo siempre el trozo más pequeño para dejarnos los mejores a los demás, pero no soporta que no le digamos lo buena que es por hacer eso. Tenías tú razón. Si ella creyera que nosotros pensamos que lo hace porque no le gusta la tarta - por ejemplo - dejaría de hacerlo. Fabio va a cumplir los nueve años, a veces vuelve muy triste del colegio, creo que no lo pasa muy bien allí, me da miedo que los otros niños le hagan daño, pero prefiero eso a que él sea el monstruo. Ya sabes a que me refiero. Mamá está más arrugada que nunca, se le pierde la cara en su propia cara y Papá se está haciendo cada vez más pequeño. Yo hago lo de siempre (estudio, leo, escribo, duermo, salgo al cine, etc), pero cada vez me aburro más.
Te echo de menos ¿Sabes? Despierta ya. Que son las diez.

sábado, 12 de noviembre de 2011

jueves, 10 de noviembre de 2011

¿Quién,
si no tú,
me puede querer a mí
cuando me transformo en dragón
y me salen escamas en el cuello,
pústulas en la piel
y por las piernas pelos?

¿Quién,
si no tú,
que te gusta hasta que te mienta
y escupa?

A veces,
cuando apoyas la barbilla en la palma de la mano,
podrías tener nombre de mujer.

Miras como al infinito
- o no miras -
y te pones triste
y yo siento que eso es como amarse a sí mismo,
como si fuera tu mano mi mano
y tus ojos fueran los mismos ojos
- tristes -
que giran dentro de mis cuencas.



martes, 8 de noviembre de 2011

1. Cómprate una boa constrictor.
2. Cómprate un elefante.
3. Haz que la boa se coma al elefante.
4. Ponte la boa en la cabeza a modo de sombrero.
5. Sal a la calle.

domingo, 6 de noviembre de 2011

Ojos.

Era demasiado fácil comparar tus ojos
- azules -
con el cielo.

Ahora hablo de tierra
húmeda, si es de noche,
 de miel y de sirope
- de caramelo-.
También se les parecen
algunas de las maderas
más oscuras:
ojos de nogal, ojos de ébano,
ojos de árboles con corteza de arce.

Caramelo de azúcar
-  si es de día-, 
frutos secos,
avellana tostada
nuez o almendra,
ojos de arena del Sahara.
Mi piel en verano,
tu piel todo el año,
la piel de la hojas en el otoño,
el color de las heridas en tus rodillas
- costra o postilla-,
infierno.
Tus ojos.

sábado, 5 de noviembre de 2011

Hoy tengo que escribir como una loca. Me hace daño no formar palabras, da igual que no tengan sentido.
Peine, decir peine por rellenar un hueco en blanco. Decir Irene. Todos nos ponemos tristes, aunque no matemos y seamos decentes. Y todos lloramos - algunos solo por dentro- a menudo. Y es bueno llorar y es egoísta. Somos personas capaces de conmovernos con las desgracias ajenas, aplaudámonos. ¿Cuando? viendo, leyendo, oyendo, sintiendo. Y decimos que bueno, que quizá no seamos tan valientes como para salir ahí fuera, pero que al menos, desde casa, con el culo bien calentito, nos gusta (porque en verdad nos gusta) y nos hace sentirmos orgullosos (porque en verdad nos  hace sentirmos orgullosos) el llorar cuando otros lloran. Qué sensibles somos. Qué corazones tan grandes tenemos.

jueves, 3 de noviembre de 2011

Al abrir la puerta y salir a la calle me tropecé con un elefante que paseaba cerca de mi jardín. Maldita Virginia Woolf, pensé, solo a ella se le ocurriría poner a un elefante delante de mi casa.  Miré con odio al elefante, que ya había retrocido unos tres metros y meneaba la trompa tristemente.  Estaba claro que el elefante no tenía la culpa, que había sido yo la que había salido corriendo de casa sin fijarme si quiera por dónde pisaba y la que me había estampado con una enorma masa grisácea, ahora sin duda dolorida.

martes, 1 de noviembre de 2011

Oh, tú, ser divino, celestial, ángel caído, nubecita de algodón, pañal puesto en el radiador para cuando el bebé se lo ponga le quede el culito caliente, estrella de mi mañana, rocío, tierra mojada, tierra fértil, aroma sublime, aceite con el que se fríen albóndigas al mediodía y luego por la noche filetes, oro, plata, éter.

lunes, 31 de octubre de 2011

Se podría decir que es marinero - o al menos que lo fue de joven - porque tiene los ojos azules y está cojo de una pierna. Supondréis que eso no es suficiente para decir de alguien que es marinero, pero es que además tiene un no sé qué raro en la boca que recuerda a la forma que toman los labios al tener una pipa entre ellos. Y luego está su cara, su cara a trozos morena y a trozos mal afeitada, que sería la envidia de Francis Drake.

domingo, 30 de octubre de 2011

Yo un día le dije a Andrea que una de dos: o se llamaba Alejandro o tenía los ojos azules. Y yo ayer (a parte de soñar que Irene tenía novia) soñé que conocía a un chico. Le preguntaba que cómo se llamaba y él me contestaba que depende, que podía llamarse Omar o Alejandro. Y el chico era moreno y le llamé Alejandro. Pero entonces me besó. Y se me cayó un diente. Y le dije que sería Omar, pues. Y él se rió y se fue.

jueves, 27 de octubre de 2011

La catarsis perfecta se alcanza bajo un edredón con las esquinas grapadas al colchón. Da igual que afuera llueva o haga sol, que alguien te grite y te odie, que haya bestias despedazándose entre ellas por ver cual es la más humana. Da igual que nunca te hayas enamorado, que te hayan roto por sitios impensables, que te hayan obligado a convertirte en millones de ángulos agudos.






PD: Si tenéis tiempo, y si os gusta lo que veis, votad aquí.

domingo, 23 de octubre de 2011




Blue jeans, white shirt,
you walked into the room and you know you made my eyes burn.
It was like James Dean, for sure.

martes, 18 de octubre de 2011

"- Un día vi ponerse el sol cuarenta y tres veces. ¿Sabes?...Cuando uno está verdaderamente triste son agradables las puestas de sol.
- ¿Estabas, pues, verdaderamente triste el día de las cuarenta y tres veces?
El principito no respondió."


No lo he olvidado. Ven conmigo. Y a los jardines de Kensington, a ver a Peter Pan. Y a París. Yo en el círculo polar ártico y tú fuera. Un beso. El desierto del Sahara, de noche, entre dos dunas, bajo una sola estrella. Allí, justo allí, esperaremos.

martes, 11 de octubre de 2011

Estoy triste, Molina.

Ahora que me preguntas, no sé, igual sí que estoy un poco triste hoy. Porque, ¿sabes?, noto como algo raro aquí, en la boca del estómago y creo que es eso, tristeza. Y antes lloré un poco, y ahora también. Y tengo pena por no echar a nadie de menos, y esa pena es peor que la pena de extrañar a alguien.  Es una pena como de extrañar a todo el mundo, imagínate que grande tiene que ser... extrañar a millones de personas todas a la vez, de golpe. Y vuelvo a sentirme como a los quince años, que igual parece que no ha pasado tanto tiempo, pero cuando se es así, tan joven, pues es como que quedó muy lejos, como en otra etapa, y da miedo estar allá atrás. Que yo de aquella me quería marchar de aquí, pero no me atrevía ¿sabes?, porque yo sentía que mi mamá me quería mucho y no podía dejarla. Que se iba a quedar triste para siempre si me iba. Además, me daba miedo irme. Qué porras, ahora también me da miedo, mucho más que antes. Creo que el problema es que hay un diferencia enorme entre la persona que soy y la que me gustaría ser, porque yo hablo muchas veces de conquistar el mundo, pero luego yo solo quiero vivir tranquila, sin problemas, sin enfrentarme a nada, que me da mucho miedo morirme.
Y yo sé que tú me entiendes, Molina, porque eres mujer como yo y porque también estás triste.

lunes, 10 de octubre de 2011

Los tipos duros no bailan. 
"El hecho de que después de la muerte sigas vivo en alguna parte de nuestra atmósfera no me parecía más absurdo que la idea de que la totalidad de la persona deje de existir al morir."

martes, 4 de octubre de 2011

En verano,
las hormigas trepan por mi piernas
como si fueran árboles.

Hay arañas en mi pelo.
 

martes, 27 de septiembre de 2011

Detestas que te hable de relojes y de espejos.
Detestas, por manido,
al tiempo,
a las realidades paralelas,
la carne en estado líquido que se desparrama.
Detestas el amor,
las mariposas a los quince años
aún tiernas.
Detestas la sinonimia voluntaria,
las palabras complejas que se usan por insólitas,
decir ósculo por no decir beso:
eso te enoja.
Detestas, en cierto modo,
lo salvaje:
el olor de la sangre humana,
las cuencas vacías de ojos
o los ojos vacíos de pestañas,
el suicidio colectivo,
la muerte que sublima la ausencia.

viernes, 23 de septiembre de 2011

De otras tristezas.

Si fueras mujer
podría rimarte la boca con las rosas
y todo sería mucho más sencillo.
Podría acogerme a todos los tópicos:
hablar de tu pelo,
de tus ojos,
de tu ombligo,
o de como se mueven tus caderas en la noche.

Si fueras mujer
bastaría, quizá,
con amarte.

jueves, 22 de septiembre de 2011

A veces come sin hambre. Cuando camina usa las dos piernas. Si le pones la mano en el pecho notas como algo le late allí dentro. Duerme con los ojos cerrados y si está despierto no aguanta mucho tiempo sin parpadear. En invierno suele tener más frío que en verano.  Le gusta salir con sus amigos. En ocasiones se siente solo.  Le da pereza lavarse los dientes y sin embargo lo hace.  De pequeño dijo que nunca bebería café.

¿De dónde saldría?

domingo, 18 de septiembre de 2011

La niña de mar.

Estos días azules y este sol de la infancia,
el río que serpentea por las esquinas de tus ojos,
el aroma a rosas de tu boca casi violeta,
las olas del mar en el color arena de tu rostro.

La risa de la brisa que vibra en tu garganta,
la falda corta que vuela sobre tus rodillas,
la noche cálida que duerme sobre tu espalda
y el sol que entre tus piernas brilla.

Nostalgia que no hace tanto aún no era nostalgia
sino tu vida de niña eterna,
con los brazos flacos y la rodillas rotas,
con trenzas en tu pelo de sirena
y que creía oír el mar en cada caracola
cada verano, a cada hora.

lunes, 12 de septiembre de 2011

Amo a los hombres
como solo se puede amar a las mujeres:
les llamo con nombres pequeños
que huelen a tarta,
y beso sus ombligos de luna llena
como si fueran de media luna.
Los amo
un poco como aman los poetas,
un poco ya sabes de qué modo,
un poco con tristeza.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

El hombre está de pie. Su mano izquierda tiembla sobre su ombligo. Tiene los ojos cerrados, pero sabe que ahí está la sangre. Escucha como cae. Al principio relaciona el sonido con el de un grifo que gotea. Es el grifo de casa de Meme, que siempre fue demasiado pobre. Algo falla en la imagen y el grifo se desvanece. Ahí está su cuñada, de cuclillas en un vater, desnuda y pálida. Algo cae entre sus piernas abiertas. Ahora lo entiende. El dolor húmedo que siente se parece más al de alguien que intenta orinar con cistitis.

jueves, 25 de agosto de 2011

Plash. 5.4.3.2.1

Ver como el sol juega a esconderse entre los rizos de tu pelo

es otra de las cosas que estaría bien no perderse,

o pillarte mirándome de reojo y sonriendo,

contento de que te haya descubierto

antes de que fuera demasiado obvio para todos.



¿Quién no ha temblado alguna vez

al notar en la propia mano

una mano extraña?

Eso también se echaría en falta.

Ganar la guerra a mis glándulas sudoríparas,

y que tú ni siquiera puedas plantarles cara

en la primera de las batallas.



Lo que de verdad no me gustaría perderme nunca,

seríamos tú y yo en el salón de mi casa, 

intentando comunicarnos telepáticamente,

contentos de que las cosas conspiraran así,

durante tanto tiempo,

a nuestras espaldas.

viernes, 19 de agosto de 2011

Ya queda menos.

Robo wifi de un pueblo para decirte que si fueses mujer entenderías a que me refiero cuando pienso que mi amor pasa entre tus tobillos y la brisa no mueve ni tu falda.

viernes, 29 de julio de 2011

Hasta dentro de algún tiempo.

Haste ayer pensaba que Agosto tenía treinta días. Hoy lo he comprobado y  al final tiene treinta y uno.
Allá donde voy no hay internet, menudo desafío.

jueves, 28 de julio de 2011

Tampoco te creas que te digo la verdad.

Yo quería ser la primera que se enamorara de ti
y de tus aires de ser extraordinario
que no se parece a nadie
salvo a todos aquellos que tampoco se parecen.

Y más que la primera,
yo quería ser la única
y que aún así me rechazaras,
porque tú ya tienes bastante con amarte a ti mismo
y contestar tus propias cartas.

No queda nada bonito para decirte
que no te hayas dicho tú ya
algún días de estos
en los que te crees un Dios
porque tu perro acerque su hocico a tu oreja
y yo le envidie por ello.


PD: Sigo sin poder firmar en algunos blogs. Estoy que rabio.

miércoles, 27 de julio de 2011

Lo que más te gusta de este mundo
es que te diga que te quiero sin decírtelo.
Que te diga,
por ejemplo,
que cuando sonríes se abren paréntesis de película francesa,
y que,
por una vez,
si se suprime el contenido
la oración pierde el sentido
y todos sus verbos se tambalean.
Te gusta que te llame escapista
y que ya no te hagan falta subterfugios
para evadirte
de mi
y de mis cosas tontas.
Que son tontas por tu culpa.




PD: Perdonad todos aquellos a los que no os comento, pero es que en muchos blogs no me deja :S

martes, 26 de julio de 2011

sábado, 23 de julio de 2011

Ellas, tan amadas.

Hace ya seis meses del origen del yin y yang y del maravilloso equilibrio de melanina que se produjo en su núcleo. Hace ya seis meses que una fuerza arrolladora se encontró con una fuerza dulce que consiguió calmarla. A su vez, esta fuerza dulce aprendió de la fuerza arrolladora todo lo vertiginoso que puede ser el amor.
El yin y el yang son interdependientes (dice la wikipedia) y no pueden existir el uno sin el otro, del mismo modo que no puede existir el día sin la noche. La fuerza arrolladora no puede vivir si la sonrisa de la fuerza dulce, ni esta sin los constantes disparates de la primera.
El yin y el yang se consumen y generan mutuamente. Por eso, la fuerza arrolladora y la fuerza dulce son las únicas capaces de proporcionar la felicidad a la otra.

sábado, 16 de julio de 2011

Creo que estoy enfermando.
Sé que ocurren muchas más cosas de las que en realidad percibo y eso me obsesiona terriblemente. Ahí fuera, a mi alrededor, hay millones de actos de tamaños variables de los que no tengo conciencia. Esto me hace pensar en una especie de muerte psicológica. Es como si estuviese desapareciendo. A veces me sorprendo tomando decisiones que nada tienen que ver con la realidad que vivo. Son decisiones que muchas veces estás relacionadas con las historias que leo en los libros. Ponerme contenta porque alguien me hable de un taller barato donde poder arreglar mi coche y en realidad no tener coche, o decidir llamar a mi tío Paul para que me invite a Australia a pasar las vacaciones, cuando mis padres son hijos únicos, es preocupante.

jueves, 14 de julio de 2011

En mi vida hay tres clases de hombres: aquellos a los que amo, aquellos a los que amaría si no amase ya a los primeros, y aquellos a los que no podría amar jamás.

martes, 12 de julio de 2011

Que vengas, que te vayas, que te quedes, que me mientas, que me digas la verdad, que me eches de menos, que me eches de más, que creas que te olvido, que te creas inolvidable, que dudes, que estés seguro, que me odies, que no hagas lo contrario, que te pongas triste por mi culpa, que tengas miedo, que me sueñes, que te creas diferente, que no quieras conmigo, que no quieras sin mi, que olvides, que me olvides, que me recuerdes, que no leas lo que escribo aquí, que me encuentres por los libros, que me admires, que no me llames por mi nombre, que seas egoísta, que sonrías, que me hagas sonreír, que me hagas llorar, que me hagas caer en todas tus trampas, que sea sin querer, que sea adrede, que nada de esto cambie nada.

lunes, 11 de julio de 2011

miércoles, 6 de julio de 2011

La imposibilidad del fenómeno.

Si acaricias con tus dedos las yemas de los míos,

justo como hiciste ayer,

a los dos nos parece que quizá si te quiero.

Y los dos nos ponemos tristes

porque los dos sabemos que no es cierto.

Y los dos nos preguntamos

por qué deje mi mano entre las tuyas,

justo como hice ayer,

durante tanto tiempo.

lunes, 4 de julio de 2011

Lagunas de aire.

Ser el mejor amigo de tu mejor amigo, encontrarte una pipa pelada, comprar helado de chocolate a mitad de precio, las escenas de las películas que hay después de los créditos, sentarte al lado de un chico guapo en el autobús, adivinar las respuesta de los concursos de la tele, recibir una carta, tener un adminador secreto y no descubrir nunca quién es, un beso de buenas noches cuando ya estás medio dormido, que el personaje de un libro se llame igual que tú, comerte la última la última galleta del paquete...

domingo, 3 de julio de 2011

Naves espa/eciales.

Cuando las naves espaciales llegan al cielo son tan pequeñas como pipas de girasol. De niño, mi padre me llevaba a ver despegar naves espaciales. Eran enormes. Lo que más me gustaba era la parte de arriba, esa que tiene forma de bala. Para verla había que girar la cabeza hacia atrás y estirar mucho el cuello. Las naves espaciales atraviesan el cielo y aún llegan más allá. Por eso a mi me preocupaba la gente que se había mudado a vivir tan arriba. Pensaba que las naves espaciales destruirían mucho a su paso. Los daños materiales serían grandísimos. Incluso podría haber muertos. Qué inconscientes eran los que aún no habían dejado de vivir nunca.
Esto fue juzgarlos injustamente. Más tarde decubrí que construían las naves de tal manera que fueran disminuyendo su tamaño conforme ascendían. Cuando llegan a la línea azul que hace de frontera con el cielo, es ya casi imposible verlas. Los habitantes de arriba deben creer que son mosquitos.

viernes, 1 de julio de 2011

Ahora te guiño y desapareces.

A nadie le importa que yo te esté olvidando de una forma distinta a todas las demás formas que hubo antes. Y sé que al principio no sabré muy bien que hacer conmigo misma, que probablemente diga que me enamoro del primer chico que vea sentado en el banco de algún parque o que mire el escaparate de alguna librería. Que me de por escribir un libro que cuente la historia de un olvido en menos de diez páginas. O quizá que desde ahora me gusten las mujeres, que son más valientes en el amor. Pero todo esto son solo hipótesis, lo que está claro es que no dejaré que vuelvas nunca más.

martes, 28 de junio de 2011

Te fragmento en tres.

Quererte y no decírtelo. Hacerte heridas en las rodillas y echarte betadine. Ponerte tiritas. En la boca. Y en los lóbulos de las orejas. Mancharte de chocolate las camisetas y estropeártelas con lejía. Bajar el automático de la luz y jugar al escondite. Esperarte detrás de las puertas y dentro de los armarios. Pintarte coloretes con ceras Manley. Romper cosas caras. Copiarte las expresiones. Y la forma de reirte. Quererte y sí decirtelo. No siempre.

sábado, 18 de junio de 2011

Tristeza de ameba.

Nos pone muy tristes la gente que muere sin haber visto el mar
y los niños que descubren la nieve cuando ya no son niños.
Los ancianos que hacen sopas de letras en los bancos de los parques,
aquellos a los que les tiemblan las manos
y no entienden las películas que echan por las tardes,
justo después de las noticias.
A veces también
nos pone tristes ver a los patos encerrados en los estanques,
y a las palomas que viven en las plazas sucias
de todas las ciudades.
Luego está la tristeza de los días de lluvia,
pero esta es distinta,
porque no nos hacen falta mirar hacia afuera
para sentirla.

jueves, 16 de junio de 2011

Los ratos que me invento.

Son las nueve de la mañana
y pienso que,
de todas las tazas que hay en esta cafetería,
nunca te ha tocado esta de la que bebo
ahora.
¿Ves? Hoy tampoco te tocará.
Acabas de llegar y ya está listo el cappuccino.
Te sientas en la mesa de al lado
y desmenuzas la magdalena
con tus dedos de pianista que trabaja en el banco
y duerme mal por la noches.
Supongo que serás de las que dicen
que mejor sola que mal acompañada,
pero ahora mismo te irías con uno cualquiera.
Incluso con uno como yo.

miércoles, 15 de junio de 2011

Tristeza de ballena.

Tiene tristeza de ballena y miedo al agujero negro de tu boca, que le atrae como imán. Le da vértigo el ritmo de tu parpadeo. Tiene tu risa guardada en el mp4. Sus tímpanos la echan de menos. Sus ojos tienen la pupila dilatada desde que no paseas por delante de su casa. Necesitan luz. Tiene apuntado en la nevera los centímetros que mide tu sonrisa cuando comes helado de chocolate y te pintas las uñas. Y no te las midió a besos.

domingo, 12 de junio de 2011

Y eso que desayuno cacao.

Últimamente me ha dado por llorar
y creo que voy a echarte la culpa.

O a echarte de menos.

Quizá no tenga nada que ver contigo
y sean las hormonas,
la primavera,
o el café cada vez más aguado
de las mañanas.

viernes, 10 de junio de 2011

miércoles, 8 de junio de 2011

Mañana será verano.

En frente de él, con los ojos cerrados, la única mujer que estaría siempre dispuesta a contarle todos los secretos. Pensó, o quiso pensar, que esa era razón sufiente para decirle la verdad. Que se lo debía. Estoy enamorado de L, dijo. La mujer cerró los ojos más fuerte y millones de arrugas le surcaron los párpados. Desde que era un niño. No puedo evitarlo. No puedo controlarlo. Ella no te quiere, susurró la mujer. Una sonrisa amarga cruzó por el rostro del hombre. Ella no me quiere y aún así eso no me duele tanto como no saber amarte a ti. No deberías haber dicho eso. Es la verdad. La mujer abrió los ojos y le miró. Sabes que yo no podré parar de esperarte, que no lo intentaré siquiera.  Hay más hombres. Sí, tú mismo lo has dicho. Hay más hombres que no son tú.

lunes, 6 de junio de 2011

Denuncia pública a las pajaritas de papel.

Podemos hacer
un montón de cosas tontas de enamorados.
Poner mi pelo debajo de tu nariz
para fingir que llevas un bigote,
a lo Dalí,
que huele a camomila.
Taparnos los ojos con parches de pirata,
jugar a los barcos,
hundirnos a la vez
y a la vez salvarnos,
con heridas de arma blanca
de tus dientes
en mis mejillas,
o tan solo cañonazos
de las almohadas de tu cama.
Hacernos amigos de tu vecina del quinto,
para que nos invite a tarta
y nos enseñe fotos
de ese novio suyo que murió en la guerra
y la dejo embarazada
de la niña del vestido rosa
que en esa instantánea de ahí
acaricia la cabeza de un perro
de la misma raza que el tuyo.

domingo, 5 de junio de 2011

Moi... Lolita.

Qué azules se ven las venas
detrás de tus rodillas de niña,
sucias de cicatrices
y de relieves irregulares nunca besados.
Qué tristes.

Qué rubio se ve el fino vello
de tus muslos de luna llena.
Qué poco firmes,
qué temblorosos,
qué de reflejo.

Qué de caramelo se ve tu boca,
qué de chocolate las comisuras
de los labios que se ríen.
Qué tan poco adulta,
todavía.
Qué tan Lolita.


sábado, 4 de junio de 2011

Cuenta hasta cinco.

Primero me besarás el párpado izquierdo. Después, el derecho. Te detendrás unos segundos en la punta de mi nariz y luego bajarás un poco hasta el hoyuelo que hay justo encima del labio superior. Allí también me dejarás un beso. Ahora tendrás que hacerme sonreír, no sé, dime algo bonito. Bésame en cada comisura muy despacito. Un último en la barbilla. Ya está.

viernes, 3 de junio de 2011

Les amours mortes n'en finissent pas de mourir.

Si me preguntas te diré que sí, que todavía. Te diré que hoy, a pesar de haber visto al chico de rock en la barbilla estudiando en la biblioteca, he sentido que incluso dejarte de querer sería quererte demasiado. Te diré que ahora mismo tengo muchas ganas de reír y muchas ganas de llorar, que si estuvieses cerca podría intentar matarte.
















Me gustaría tanto que me dijeras lo siento, no puedo amarte.

jueves, 2 de junio de 2011

De cuando creía que besarse era sinónimo de besarse.

Corría, enano, detrás de mí por el patio del colegio y me daba tímidos besos en la mejilla. Años después volvió con ojos de cielo y el pelo claro. Decía que me quería mientras me besaba los labios. Mi adolescencia fueron tres veranos a su lado, queriéndole mucho algunas veces y algunas más queriéndole querer. Durante los inviernos caminaba con las manos en los bolsillos, las pestañas negras, las cejas negras, las pupilas negras, la boca muda. Al otro lado del océano, unos nuevos ojos azules consiguieron que me muriera por un beso que apestaba a alcohol,  tan breve que tuve que pagar por él una eternidad. Cuando el pelo aún me olía a olas de mar, llegó de sorpresa un beso en la frente, tan pequeño y tan frágil que su recuerdo siempre me hace sonreir. Siempre desde el otro lado de cualquier sitio me hizo temblar el único chico que podría decirme que me parezco a la palabra melancolía.
El ahora  lo contaré cuando pase a ser parte del mismo ayer que los otros.
Quizá nunca.

Chucherías.

El hombre de tu vida nunca viajará en la misma línea de autobús que tú. Ni se sentará enfrente de ti a estudiar en la biblioteca. Lo más probable es que no se choque contigo en la calle y te tire los libros que llevas apretados contra el pecho. Tampoco se sentará a tu lado en un banco del parque para preguntarte por el título de lo que estás leyendo. El hombre de tu vida no será un made in Hollywood. No será un pintor o un poeta frustrado. No tendrá cicatrices en la mejilla. Y lo peor de todo, no sonreirá de lado.

domingo, 29 de mayo de 2011

Mírame.

He pensado que quizá contigo funcionen los bombones. ¿Te venderías por un poco de chocolate? No es para nada tu estilo. Probablemente ni dirías gracias. No sabrías a quién después de tirar la tarjeta sin haberla leído antes. Irías a casa de algún amigo. He traído bombones. ¿Nos vemos una peli?

Caracol.


Pero Johnny no ha tenido jamás idea de lo que es esperar nada, y tampoco se imagina que alguien pueda estar esperándolo.

                   Julio Cortázar. El perseguidor.

sábado, 28 de mayo de 2011

Simona.

Hace cuarenta años que se fue de mi lado. Creo que tenía los ojos del color de las hojas secas y que por eso es en otoño cuando más la echo de menos. De lo que sí estoy seguro es de que la piel de detrás de la oreja le sabía a canela. A veces me paso la lengua por los labios y noto el sabor en ellos, supongo que después de haberla besado tantas veces allí, le acabé robando un poco.
Las cartas que guardo tienen fecha de 1973. Un año normal según la wikipedia. El último año para nosotros. No volví a querer a otra, no después de haberla conocido a ella.




Quiero besar las arrugas de su sonrisa por primera vez. Que alguien le diga que vuelva.

viernes, 27 de mayo de 2011

Creo que saltaría.

La quería como quieren los que lo han perdido todo y no aspiran a nada, con un poco de miedo a ser correspondido y a no estar a la altura de las circunstancias.  La quería en silencio, desde la distancia, siempre con cuidado de no rozar su pelo. La quería todos los días, unas horas más que otras. La quería despierto, pero se permitía el lujo de no soñarla.
La quería un poco como yo te quiero a ti.

jueves, 26 de mayo de 2011

Cosas que quiero que sepas.

Últimamente me ha dado por beber zumo de arándanos. Ya nunca me tomo la leche con cereales. Irene se ha enamorado de un chico que no está muy seguro de querer enamorarse. Mi padre se ha desapuntado del gimnasio. Mi hermana ha tenido hoy dos exámenes. Yo me he comido un helado de queso con fresa. Por primera vez en mucho tiempo no tengo en casa ningún libro de la biblioteca. Ayer no fui a la escuela de idiomas. Hacía un mes que no me ponía pendientes. Solo viajo en bus los miércoles. Un chico se ha enamorado de las pecas de Andrea. Mi madre ya ha hecho la primera ensalada de pasta del verano. La abuela de Martín dijo que ya habían plantado calabacines. He conseguido que quepan doscientas seis canciones en mi móvil. El año que viene habrá otra boda. Laura cree en los ángeles. No me gusta la salsa de tomate que hace mi padre. Conseguí hacer el spagat. Me pone triste pensar que nadie leerá mis subrayados en los libros. Me he apuntado a la autoescuela. Love of Lesbian siempre dice quizás. Me gustan los rizos. El chico de la biblioteca ya no se pasa por allí. Tengo un brote de dermatitis atópica. Me pica el cuello. Tengo que comprarme zapatos. He vuelto a mi querido Vázquez-Figueroa. No tengo poeta favorito. Un par de chicos han querido que les quiera. No tengo ningún fondo en la pantalla del móvil. Los trident senses mega mystery se me deshacen en la boca. Sergio FM me regaló una huella dactilar y no me regaló otra. He descubierto que me encantan las tormentas. Cristina ha aprobado el teórico de conducir. 
Lo demás sigue igual.

martes, 24 de mayo de 2011

Antiséptico de hojalata.

Antes estabas aquí,
mordiéndome las costillas,
y aquí,
sangrándome los labios,
arañando las palmas de mis manos,
llorándome los ojos,
izquierdo, impar y loco,
insomne de café.

lunes, 23 de mayo de 2011

Perfé.

Si te tiemblan los dedos y dices que no me quieres entonces es que tienes frío. Un frío espantoso.  Pero también esto me lo niegas. El caso es que haces todo lo posible para que no me vaya y todo lo posible para que no me quede. Y yo te dejo y me parece estupendo, porque yo ni quiero irme ni quiero quedarme.

domingo, 22 de mayo de 2011

viernes, 20 de mayo de 2011

Tuétanos y otras mentiras.

Jueves diecinueve de Mayo,
veintitrés horas y un minuto.
Voy al cuarto de baño,
pongo cara de haber follado
mucho
y de haber amado
un poco menos
y pienso
que ellos también mienten
al hablar, al mirar, al sonreír
y más que nunca al escribir
sobre un tú que no es el tú que yo quiero
y que, sin embargo, se parece
en las cosas que no suelen parecerse.
Las muecas, los gestos,
el modo de fruncir el ceño,
de decir que tiene prisa,
de enumerar sus sueños:
la nuca libre, el pelo corto,
un libro barato de bolsillo,
una vespa roja, un sombrero
y un pseudonovio esquizofrénico.
Abro la boca un poco
y creo que así se me ve bonita.
Mañana volveré a enamorarme
del chico de la biblioteca,
ese que tiene los ojos tristes
y un algo de rock en la barbilla.

sábado, 14 de mayo de 2011

Hoy andamos ñoños.

Amé a la lluvia y se secó el cielo,
amé al viento y cesó su llanto.
Amé tus alegres ojos pardos 
y se volvieron tristes y ciegos.

Amé tu sonrisa inocente,
tu risa franca y grácil
y se tornaron en algo frágil,
huidizo, cobarde, evanescente.

Amé el hogar que formaba tu abrazo,
la calidez de tu piel palpitante
y se mudaron en realidad anhelante,
en sueños de un invierno helado.

jueves, 12 de mayo de 2011

Las escaleras son interminables.

Si no ama, si no llora, si no es poeta,
si no tiene ojos de otoño, si nunca espera,
si siempre es él y a veces otro,
si sus delirios no son hermosos.
¿Por qué le anhelas?


miércoles, 11 de mayo de 2011

Miércoles.

Hoy no será un gran día.
Un par de libros me harán el amor
mientras viajo en coche y
el sol derrite las ventanillas.
Más tarde,
alguien llamará por teléfono
preguntado por Marlena
por Greta
por Clara
o por Sofía
Y yo diré "se ha equivocado,
¿Llueve en Madrid?
Me apetece pisar charcos".
Luego, por la noche,
los dos lados de la almohada
estarán calientes,
la vejiga empezará a dolerme
justo cuando empiece a soñarte
y oiré a mi padre roncando,
agónico,
en el cuarto de al lado.

martes, 10 de mayo de 2011

Me gusta la risa de tu caminar.

Noto que no hay manos en mi cintura y digo
"nena, tienes que aprender a bailar
y a guiñar labios".

Los chicos de pelo rizado del bus de los lunes
que me miran,
al final siempre pasan de largo.

Lo mejor es aplastar
la nariz contra el cristal
y dejar que lloren las arrugas
ahora que todavía no hace frío.

Mejor me bajo aquí,
quizá alguién me diga "niña,
aún tienes tiempo para no estar sola,
¿Has probado el sabor del desengaño?
Es un poco de alcohol para heridas.

domingo, 8 de mayo de 2011

He quemado tus naves.

Ahora me lo imagino con la espalda apoyada contra el quicio de la puerta, con las manos metidas en los bolsillos y una media sonrisa en la boca. Haciendo pajaritas de papel con las servilletas del bar mientras se toma un cerveza y se descalza bajo la mesa. Intentando sacar unos músculos que no tiene delante del espejo de su habitación. Besando la cabeza de un millón de chicas sin que ni una de ellas sepa como enredarse para siempre entre los rizos de su pelo.  Cantando borracho a dúo con Sabina. Meándose de risa. Llorando de risa. Quitándose el sombrero cuando pasan señoritas que se ruborizan y bajan la mirada. Fumándose día a día las nubes. Metiéndose la lengua en el orificio de la nariz para hacerme reír.
Intentando ser poeta. (No hace falta que lo sea).

A mi me ponen las carcajadas.

Es culpa de su nombre todoloquemegusta.



jueves, 5 de mayo de 2011

Llevo tiempo sin romper muñecos.

No sé, yo me lo imaginaba escribiendo en servilletas con manchas de café y vistiendo una camiseta de color azul llena de migas de bizcocho. Tumbado en el sofá mirando al techo, mientras explota burbujas de plástico con las manos y dice frases raras. Corriendo por el pasillo con los pies mojados porque se le ha olvidado coger la toalla antes de ducharse. Piropeándose delante del espejo mientras se sonríe y se pellizca las mejillas. Inventándose preocupado palabras que rimen con brújula al haberse percatado en la pescadería de las pocas que hay. Quitándose las legañas mientras va en el autobús porque no recordó lavarse la cara esa mañana. Contando por segunda vez todos los lunares que tiene en el cuerpo porque desea haberse equivocado y que en realidad no sean pares. Enamorándose de mi al oirme pronunciar en alto penibán sin tartamudear.

martes, 3 de mayo de 2011

A ti, que te lo haces de amarillo.

 La poesía ha fracasado,
no intentemos el amor nunca.
No será tan dificil olvidarnos
si después de la nada solo hay nada,
si después de los no besos no hay más besos.
Acércate al borde mis latidos,
nunca quemaron tanto como cuando los mirabas
y creías quererlos
la noches en las que la soledad te hastiaba,
muy fuerte y muy dentro,
justo donde yo jamás aprendí a habitarte.

domingo, 1 de mayo de 2011

Amantes de telaraña.

Es imposible no enamorarse de cualquier nuca y no querer besar la primera vértebra de cualquier espalda. Es imposible no enamorarse del lunar que duerme en la curva desnuda de cualquier hombro y no querer besar la tibiez del lóbulo de cualquier oreja.

sábado, 30 de abril de 2011

Me sabe a mar.








- No me olvidarás mientras esté fuera, ¿verdad? (...).
- ¿Olvidarte?- dijo-. Sabes de sobra que nadie olvida. No es cuestión de memoria.

                                                         El amante de Lady Chatterley

jueves, 28 de abril de 2011

miércoles, 27 de abril de 2011

Los gatos.

Los gatos tardaron mucho en llegar.

Les esperé todos los días durante los primeros cinco años. Me levantaba agradecido de haber sobrevivido una noche más y subía las persianas para comprobar que no estaban fuera, esperándome.
Con el tiempo dejé de tenerles miedo, pensé que ellos se habían olvidado de mí, así que yo me olvidé de ellos.

Me dispuse a vivir una vida cualquiera, imité conductas y comportamientos. Encontré un trabajo e hice amigos, de vez en cuando salía con chicas, diez minutos o seis meses, lo que ellas quisiesen, desayunaba tostadas, hacía la compra los sábados por la mañana e iba al cine los domingos por la tarde. Nunca tuve mascotas.

La primera noche que soñé con ellos fue también la primera noche que dormí con Glenda. Cuando yo abrí los ojos y me incorporé sobresaltado, ella ya estaba despierta y contemplaba asustada el sudor frío que corría por mi cara. He soñado con los gatos, le dije. Pero ella no entendió y se lo conté. Le conté que yo estaba caminando por una carretera desierta, llena de polvo, que los pies me dolían y que no tenía zapatos, que el sol apuñalaba fuerte mi espalda y que yo oía a los gatos corriendo detrás de mí, maullando como locos, cada vez más fuerte. Entonces yo empezaba a correr también, pero miraba hacia atrás y no veía a los gatos, aunque el sonido era cada vez más fuerte. Hay un momento en el sueño en que dejo de correr, aunque no los vea, se que los gatos me rodean y ya no tiene sentido querer huir. Me siento en el suelo y me tapo los oídos.

Glenda se quedó a dormir muchas noches más. Creo que fue porque pensó que estaba loco. A las chicas les encantan los locos. Son una especie de semidioses.

Los gatos llegaron de verdad un año después de aquel sueño.

viernes, 22 de abril de 2011

Se llamaba Greta.

Me senté en la cama mientras ella acababa de desnudarse y tiraba la camisa encima del taburete que había previamente colocado al lado de la ventana.
- Aún no me has dicho cuál es tu nombre - dije sin apartar la vista de su ombligo de media luna.
Ella recorrió en un segundo la distancia que nos separaba y se tumbó a mi lado.
- Me llamo Greta.
- Gracias. Ya no tendré que ponerte un apodo cuando hablé de ti.
Greta se incorporó y dejó su mano peligrosamente cerca de la mía. Es curioso como, estando a punto de destrozarla a caricias, me daba miedo el roce de su piel. Me miró fijamente con unos ojos casi tristes.
- Cada vez que me acuesto con un tío, me invento un nombre diferente.
- ¿Esto se lo avisas a todos o soy un privilegiado? - inquirí socarrón.
- Se lo digo a todos.
Hay que joderse, pensé. "Greta" había desviado la vista y ahora se entretenía observando los dedos de sus pies.  Miré su perfil y ella abrió la boca como si quisiese añadir algo.
- Pero tú eres el primero al que le digo mi verdadero nombre. Y créeme, ha habido muchos antes.
- ¿Por qué?
- Porque tú también eres el primero al que voy a hacerle el amor.

martes, 19 de abril de 2011

Adiós a tus cuerdas vocales.

Cualquier realización concreta del amor implicaría su destrucción. A veces creo que si me hubiese inventado Marguerite Duras no me dolería tanto. 
Hay días en los que me entran muchas ganas de tener alguien que me pase la mano por la cintura y me diga te quiero al oído. Muy bajito. Y que pase el dedo por la curva de mi sonrisa. Y que me acaricie el pelo y me bese en la nuca.
Sí, todas esas cosas ñoñas que tú nunca harás y que no dejarás que haga nunca nadie.
Ojalá hubiese llegado él antes que tú.
Te odio.

viernes, 15 de abril de 2011

Esperadme en la lista de espera.

¿Cómo dijo que se llamaba? Ah, sí, Rebeca, claro. Ahora mismo se lo miro. No, lo siento mucho. No hay nadie que esté enamorado de usted. Sí, por supuesto que estoy seguro. Oh, no llore, por favor,  lo volveré a comprobar si quiere, pero tranquilicese. Fíjese, aquí está su nombre ¿ve? No hay ningún nombre escrito después. Si le sirve de consuelo le diré que estoy seguro de que su sonrisa es preciosa. Así me gusta. Acerté. Y vaya, no es tan solo su sonrisa.

sábado, 9 de abril de 2011

Camaleones melancólicos.

Fue el modo en que pronunció la palabra camaleón lo que me hizo querer besarle. Pero no se puede besar y luego olvidar que se ha besado. Callé y no le miré a los ojos.

miércoles, 6 de abril de 2011

Orificios nasales.

Teníamos ganas de llegar al límite, queríamos saber cual era el punto exacto en el que ya no quedaría más remedio que explotar. Empezar a vivir o empezar a morir.
Eran buenos tiempos.
Pasábamos frío en verano y el sol nos quemaba más que nunca en Enero. Hacíamos el amor todas las noches sin saber qué era lo que estabamos amando. Nos gustaba arrancarnos la piel a mordiscos.
Escondimos nuestros huesos y pasamos de los cincuenta kilos a los setenta y cinco en apenas dos semanas. Morimos de inanición. Aprendidos a dormir con los ojos abiertos, conducíamos con ellos cerrados. El olor a asfalto norteamericano nos guiaba y nos enloquecía.
Eramos los perdidos, los sin nombre, los únicos entre los vivos que en verdad vivíamos más que los muertos. No eramos humanos, eramos los hijos del diablo, unas bestias. Eramos infinitas personas a la vez y no eramos nadie.
Nos tatuamos el mundo en la espalda.
Encontramos a Dios.

jueves, 31 de marzo de 2011

A nadie te pareces desde que yo te amo.

Te apoyas contra la pared para así no necesitar a nadie que te cubra las espaldas. Reconoces que a veces deseas que le salgan labios y que te susurre al oído palabras esdrújulas. Y supones que, de haberlo vivido alguna vez, echarías de menos los abrazos y que alguien dejase sus huellas dactilares impresas en tus párpados.

domingo, 27 de marzo de 2011

Este ahora sin edad.

Lo que más le gustaba a Luis era tachar los días del calendario con rotulador verde. A veces no podía aguantar las ganas de que llegara la primavera y tachaba emocionado todos los días que faltaban. Otras veces se quedaba sin tinta y mientras el resto de la gente paseaba con bufandas, él aún tenía que soportar el calor de los últimos días de julio.

martes, 22 de marzo de 2011

Reflexiones de no sé sabe qué.

"Hace poco una amiga me hizo notar que la gente siempre pregunta por el número de relaciones estables que has tenido, es decir, por el número de veces que ha habido una constancia/monotonía en la sucesión de besos. Y ella preguntaba si eran aquellos periodos de tiempo los realmente importantes, si no marcaban más aquellas historias que nunca tomaban forma, todas las imposibilidades, las incertidumbres y las dudas, esos instantes en los que el odio y el amor son inseparables"


Había allí chicas desesperadas por decir que tenían novio. A mi me bastaba con enamorarme, solo necesitaba saber que el amor existía, notar como se me metía en el pecho y en los pulmones. Quería decir "lo he encontrado, está aquí, dentro de mí"
Era eso lo que me pasaba cuando te decía que no te exigía nada a cambio, que podías decirme te amo siempre que lo sintieras, que no había momentos no adecuados, que no hacía falta que me lo demostraras con actos, ni con constancia, que si de repente se te enredaba la palabra en la lengua podías decirla, que no hacía falta aguantarse las ganas por miedo a las consecuencias. Bastaba con amarse, tenerse era secundario.
Yo nunca te exigiría algo que no puedo dar. ¿Lo entiendes verdad? Hay personas que nunca estaremos preparadas y nosotros estamos entre ellas. Es un precio que hay que pagar.

sábado, 19 de marzo de 2011

Abrí el paraguas a tus pies.

Me llamas con nombres impropios, que en realidad son los que más me gustan. Nos separan tres puntos suspensivos. Tú aún estás en la frase, yo bailo en el vacío del silencio de después. ¿No te das cuenta? Yo ya he caído mil  veces, en ocasiones me tiro de cabeza, otras veces es cuestión de falta de equilibrio. Tus sílabas no tildadas me desestabilizan. Yo lo intento también, te hago cosquillas en los pies, pero tú no tienes pies.

                                                                                                                      

martes, 15 de marzo de 2011

Mañana también lo haré.

Lunes.

Margarita, viuda desde hace veinte años, bate su propio récord al conseguir hacer una pompa de chicle de fresa de cincuenta y un centímetros de radio. Para celebrarlo, ella y su caniche pasan la tarde en un centro de belleza y Tomás, paseador oficial del can, se toma el día libre.
Valeria, hija del quiosquero, acepta la invitación de Tomás para ir al cine, mientras que su padre espera impaciente a que llegue el pedido más importante de su vida: un nuevo tipo de chicles de fresa con los que espera conquistar a Margarita, la mujer que lleva amando toda la vida.
Yo te quiero.

Martes.

Martín, que acaba de aprenderse de memoria la tabla de multiplicar del nueve, reune el valor suficiente para invitar a Azucena, la niña más bonita de la clase, a su fiesta de cumpleaños.
Azucena, que está hasta las narices de la trenza que su madre le obliga a llevar a diario, tiene una idea maravillosa. Subida en un taburete frente al espejo del cuarto de baño, separa la trenza del resto del pelo usando las tijeras de la costura. Luego, sabiendo que Martín está loco por su trenza, la envuelve en papel de regalo y pega un papelito en el que escribe "felicidades".
La madre de Azucena decide castigar a su hija y promete no dejarla ir a ningún cumpleaños hasta que le vuelva a crecer la trenza. Martín llora.
Yo te quiero.

Miércoles.

Matilde, debido a los quince grados de temperatura ambiente, deja de responder los mensajes de amor que le escribe su vecino de enfrente en la ventana.
Pedro, que trabaja en la pescadería de la esquina y ha sido testigo del intercambio de mensajes que durante todo el invierno han escrito con los dedos en las ventanas empañadas los dos amantes, les organiza una cita en la cámara de refrigeración del establecimiento. Allí hace mucho frío.
Yo te quiero.

Jueves.

Mauricio, eterno soltero y responsable de aproximadamente un millar de corazones de rotos durante las sies décadas de su vida, pesca en el riachuelo que bordea el jardín de su casa.  A las 14:00  un pez gato de cuatro metros de largo y trescientos kilos de peso pica el anzuelo y arrastra a Mauricio hasta la desembocadura del mar.
Camila, sirena de profesión y a punto de jubilarse, encuentra al amor de su vida.
Yo te quiero.

Viernes.

Miguel reparte versos por todas las cabinas telefónicas de la ciudad. Lucía, que acaba de descubrir que el chico que sonreía de lado no es el hombre de su vida, saca del bolsillo del vaquero una moneda de un euro para llamar a su madre y decirle que vuelve a casa.
Un hombre que se toma un café con dos sacarinas ve como Lucía lee detenidamente  los versos de Miguel y cuelga el teléfono sin haber llamado a nadie. El hombre enciende el móvil y Miguel recibe un sms que dice que la chica de sus sueños está cien metros detrás.
Yo te quiero.

domingo, 13 de marzo de 2011

Venirse.

Ayer soñé con ella. Ya no tenía los nueve años de la última vez que la vi, sino dieciocho. Era muy alta, muy delgada y muy bonita.
Y ya no se parecía a John Lennon.
Me sonrió y dijo que se alegraba mucho de verme. Luego se fue y yo me quedé allí, apoyada en una pared de no sé qué sitio, llorando por la certeza más insoportable de todas. La certeza de de llevar nueve años echando de menos a alguien que no te necesita. Desperté llorando también, en medio de vías lácteas que parpadean, versos de niñas pequeñas, de pajitas mordisqueadas y de fiestas de cumpleaños en las que siempre soplabamos menos de una decena de velas.

sábado, 12 de marzo de 2011

viernes, 11 de marzo de 2011

Fiebre.

Me hice el amor a mí mismo

en el espejo, besando mis labios,

me dije: "Me quiero,

te quiero más que a nadie."

Allen Ginsberg

jueves, 10 de marzo de 2011

Yo tampoco.

Mis ojos parpadean al sudeste de tu nuca. Mis pestañas se entretienen haciendo juegos de sombras y mis pupilas se esfuerzan en seguir los movimientos de tu caja torácica.
Calcetines marrones y ahora una carcajada.
Te sienta bien que te nieve por la mañana, llegas con copos blancos entre los dedos de los pies y también en las comisuras de la boca.
Y nunca se derrite. 

miércoles, 9 de marzo de 2011

lunes, 7 de marzo de 2011

No te vayas a Moscú.

Todos los días, exactamente a las dieciocho horas y dos minutos, el amor de mi vida se muere. Media hora antes del fatídico momento se coloca delante del espejo del cuarto de baño e intenta, poniendo en práctica lo que ha leído en varios libros sobre el tema, hipnotizarse. Ha intentado transformarse en marinero, poeta, pintor, malabarista, vendedor ambulante, titiritero, cuentacuentos, criador de limoneros, filatelista, afilador y reparador de paraguas. La frustración de fallar siempre es la que le aboca día tras día al suicidio. En el algún momento se le ocurrirá intentar convertirse en amante y a las dieciocho horas y dos minutos estará dibujándome mariposas en la punta de la nariz.

domingo, 6 de marzo de 2011

Nena, lo siento.

Hubo un tiempo en el que cuando te pedía que te desnudases te quitabas hasta la piel. Ahora te contentas con quitarte el sombrero y los cordones de los zapatos.

sábado, 5 de marzo de 2011

Tu ciento diecinueve.


Te quiero, sí. Pero no quiero tenerte.
Quiero tus besos sin que sean míos.
Quiero robarte las madrugadas, azules.
Y quiero arder con tus versos fríos.

Te quiero, sí. Y también quiero tenerte.
Quiero besarte un lunar bajo la luna.
Quiero un susurro de tu aliento en mi oído.
Y quiero tus ojos, tus hombros, tu nuca.

viernes, 4 de marzo de 2011

Besos desvirtuados.

No recuerdo adónde fueron todos sus besos. ¿Tan poco me importaron? Me acuerdo de como empezaban, cuando las bocas estaban separadas por la distancia exacta de dos centímetros y los labios comenzaban a temblar sin acabar de decidirse, queriendo alargar el momento previo y al mismo tiempo deseando olvidarlo ya.  Luego llegaba la tibieza, y había cuatro labios y dos bocas y yo notaba como te golpeaba el corazón dentro del pecho a ritmos irregulares. Luego decías que me querías. ¿Pero qué pasaba después con los besos? Quizá se disolvían en mi saliva, o se me inyectaban en la sangre. Quizá se escondían debajo de mis uñas, o entre las pestañas. Quizá morían.

jueves, 3 de marzo de 2011

Versos de tejado y quítate el sombrero.

Podría escribirle poesía al desamor,
a esas manos tuyas sin manos,
a esa boca tuya sin boca,
y a esa ausencia que provoca la ausencia.

Podría mentir y podría olvidar
en mis labios casi otros labios,
y entre mis dedos casi otros dedos
rotos de acariciar realidades intangibles.

Podría no querer quererte no azul,
no invencible, no apolíneo, no sincero.
Podría morir por no amarte
mas esto no podría no hacerlo.

martes, 1 de marzo de 2011

Violento amor.

Me gustas tanto que te mordería las uñas. Tanto que te arañaría la espalda y te pellizcaría los párpados. Tanto que te arrancaría la piel a tiras y te amorataría el corazón. Tanto que ataría tus cuerdas vocales a mi cintura. Tanto que moriría por poder matarte.


domingo, 27 de febrero de 2011

Buenas noches.

Ayer descubrí que me gusta mirarle la barriga a mi padre. Es terriblemente grande y terriblemente peluda. Tiene el magnetismo de las cosas feas. Mientras le miraba la barriga me dije que algún día empezaría un libro diciendo "cuando era pequeña me gustaba mirarle la barriga a mi padre". Cosa que en realidad es mentira, porque ayer tenía dieciocho años, un mes y 29 días. Pero siempre queda bien decir cosas estilo a de pequeña me gustaba ver como mi abuela cosía calcetines, apretar los botones del ascensor, moler el café en el molinillo eléctrico, oir a mi tío teclear en la máquina de escribir, mirar girar la lavadora, o encender cerillas.
Será un éxito.

sábado, 26 de febrero de 2011

Monotonía dominical.

Estoy triste porque he decubierto que el amor es una tarde de domingo.
Ya no puedo decirle que la amo aunque sea verdad y ella también me ame. Querrá que vayamos al cine, que paseemos de la mano por el parque, que la besé en su portal cada atardecer y le regale rosas en nuestro aniversario.
El amor es una tarde de domingo. 
Me preguntará millones de veces si la quiero, las chicas siempre preguntan eso. Tienen miedo de que el amor se acabe porque lo saben terriblemente voluble. "¿Me quieres?" Pues claro que sí. "¿Cuánto?" Muchísimo. Pero muchísimo nunca será bastante porque el amor es una tarde de domingo.

viernes, 25 de febrero de 2011

Aún no sabes los besos que te caben en la boca.

A veces tengo ganas de que explotes. Pero de verdad, sin sentidos figurados. Y que mientras mire como te desangras en el suelo intentes decirme que me quieres y no puedas. Entonces yo me echaré a dormir a tu lado y al despertar veré escrito con sangre, justo encima de mi ombligo, eso que no te atreviste a decir nunca.

martes, 22 de febrero de 2011

Flash.



Hoy te he visto y al mirarte

me has recordado a la tristeza.

Los ojos tristes, la voz triste,

tristes las manos que tiemblan.

domingo, 20 de febrero de 2011

Big Bang.




















Ya no te acordabas.
Me gustan las cicatrices, los lunares y las arrugas que salen en la cara al levantar las cejas, fruncir el ceño o sonreir.

viernes, 18 de febrero de 2011

Suena como un dado encerrado en un cubilete.

- Hola, ¿Quién eres?
- Soy la chica de la caja de cartón. ¿Quieres verla? Mira, te gustará. Tengo todas la paredes llenas de poemas. Los escribo por la noche, cuando no puedo dormir. Aunque también es cierto eso que dicen, eso de que los sueño y los escribo al despertar. Al principio todo mis poemas tenían la palabra "horizonte", no podía evitarlo, siempre la escribía en algún verso.
- "Horizonte" es una buena palabra para un poema.
- Pero de tanto usarla acabó por no significar nada. Mira, a partir de aquí todos los poemas hablan de ti.
- ¿Todos?
- Todos. Desde el día ese en que te dormiste mientras mirabas girar la lavadora. Me enamoré de ti y no volví a hablar del horizonte.

jueves, 17 de febrero de 2011

"Que sea cierto el jamás" ¡Oh, muérete!

Es estender por qué al pronunciar la palabra "titiritero" me acuerdo de las cosquillas. Es entender por qué la palabra "regocijo" sufre o por qué los murmullos susurran carcajadas. Es sentir que la palabra "anhelo" es tan líquida como el agua  y que la palabra "quebrarse" ya está quebrada.  Es saber que la palabra "amor" es demasiado ordinaria o reconocer que los (de)svaríos, los (de)sequilibrios y los (de)lirios están locos de remate.

martes, 15 de febrero de 2011

Sonríe a la luna como si la conociera.

Pase lo que pase
menos de media eternidad será poesía.
De la nada se llevará el amor,
como ha hecho siempre,
y nos dejará la ausencia. 

Pase lo que pase
habrá aquí y allá, hoy o mañana,
un algo que temeremos,
enorme, tibio y monstruoso
como la vida.

Pase lo que pase
nos abandonarán en mitad del camino.
Ellos, los otros, o nosotros mismos,
y borraremos las huellas
de los que caminaron antes.





domingo, 13 de febrero de 2011

Quería ser un ángulo agudo.




Esto no tiene nada que ver con que mañana sea San Valentín. Nos vemos en Groenlandia, sin guantes ni manos en los bolsillos (punto final)

jueves, 10 de febrero de 2011

Ya será después.

Nos ibamos a morir en diez minutos y no se nos ocurría otro tema para hablar que no tratara sobre los efectos de la miopia en los extraterrestres. Pero era por eso mismo por lo que habíamos decidido morir hoy antes de las 20:00, porque ya nos habíamos dicho todas las cosas importantes y nunca nos gustaron las repeticiones. Ni siquiera los "te quiero", habíamos estirado los primeros que nos dijimos y desde entonces los llevabamos atados a las muñecas.

miércoles, 2 de febrero de 2011

¿Quién de aquí no sufre esquizofrenia?

Ayer por la noche pensé que me gustaría ser extremadamente delgada y llevar un vestido de verano con canicas rojas en los bolsillos. El viento soplaría muy fuerte y la gente murmuraría entristecida  "se va a quebrar". Porque las cosas frágiles no se rompen, se quiebran. La gente diría "ahí va el tallo de una flor, el viento lo va a quebrar". Todos se asustarían terriblemente y me mirarían preocupados. Yo tendría un montón de miedo, y de repente me saldrían agujeros en los bolsillos y las canicas se caerían. Entonces todo el mundo me compadecería  y alguien musitaría en voy muy baja" le lloran los bolsillos, se va a quebrar". Yo pensaría "me voy a quebrar y él no está aquí". Pero justo en el último momento tú aparecerías y me pondrías en la cabeza  un sombrero de hombre, de ala plana, un sombrero de fieltro flexible de color de palo de rosa con una ancha cinta negra. No me dirías nada y tú también te quebrarías.

martes, 1 de febrero de 2011

Catalepsia matinal.

El azúcar no se disuelve en el café. Los puntos suspensivos agonizan. Las crisálidas no quieren ser mariposas. No nieva. Mis delirios paranoicos asustan a las drogas. Luces intermitentes. El eterno retorno ya no es nietzscheano. Versos mutados. Con, entre, para, por, tras. Sinónimos de la palabra sinónimo. El hombre que vivía dentro de una caja de quesitos. Paréntesis que... no sé sabe qué.

lunes, 31 de enero de 2011

Mátame de una vez.

Yo diré un montón de cosas estúpidas sin sentido y se me trabará la lengua hasta con las palabras más fáciles. Tú pensarás "qué tonta es" y tampoco te gustarán las arrugas que me salen en la frente cuando alzo las cejas. Entonces tú te olvidarás de mí y yo me moriré.

domingo, 30 de enero de 2011

Púas :)

Cuando su madre se fue, Matilde encendió la televisión y recorrió, sin éxito, los treinta y tres canales que tenia la TDT de la cocina. La apagó enfadada. Era tristísimo que lo más interesante fueran los anuncios de la teletienda.

No quería ponerse estudiar aún, pero tampoco se le ocurría nada que hacer para matar el tiempo. Suspiró resignada. Se acordó sonriendo de su hermana, que aún dormía, entreabrió la puerta con cuidado y se esforzó por ver en la oscuridad el bulto silencioso que formaba sobre la cama.

- Elisa, ¿Estás despierta? – susurró a la vez que intentaba descubrir algún movimiento que la delatará.

Esperó un rato en el quicio de la puerta, pero solo recibió como repuesta una respiración entrecortada. Seguía dormida.

Como las ganas de estudiar seguían ausentes, decidió que ya era buena hora para que Elisa se despertara. Pero antes la contempló dormida, que buenita parecía así, los ojos cerrados, la boca ligeramente abierta y la mejilla aplastada contra la almohada.

- Dormilona, ¿Sabes qué hora es? Las doce. Venga levántate que se te va a juntar el desayuno con la comida. No seas vaga.

- ¿Las doce? ¿Por qué no me habéis despertado antes? – refunfuñó Elisa a la vez que se incorporaba a toda prisa – tengo muchas cosas que hacer y no me va a dar tiempo. Os he dicho mil veces que me despertéis vosotros si veis que se hace tarde.

- ¡Anda cuscurrina…! No seas boba, si aún no son las 10

- Vete a la porra.



A ti también te quiero.

viernes, 28 de enero de 2011

Comenzará el vals lento de las tortugas.

Morena, pecosa, de ojos negros y pequeñitos, consideraba un factor importante para su amistad con Matilde que ambas tuviesen la misma altura.


Te quiero.

lunes, 24 de enero de 2011

No nos tenemos que inventar. Parte II.

Te enamoraste de la chica de los ojos de almendra antes de verla. Fue su risa. Su risa que era clara, fuerte, dulce y loca al mismo tiempo, que era eterna y libre, y brillaba en sus pupilas oscuras y en sus mejillas heladas. Una risa solitaria, sentada en un banco al otro lado de la calle.
Te acercaste a ella disimuladamente, sin más fin que el de observarla mejor, pero ella, al darse cuenta de que la mirabas curioso, paró de reir y te preguntó: "¿Crees que si me río lo bastante fuerte podré conseguir que se me congele una carcajada?" Volvió a reir y añadió: "Te la regalaría y la llevarías colgada del cuello siempre, así nunca estarías demasiado triste. Pero antes de eso tendrías que llorar y regalarme una lágrima congelada. Me muero de ganas por saber cómo sería una carcajada congelada. ¿Tú no?"
Antes de que pudieras intentar contestar, la chica se fue corriendo. Gritaste un "espera" pero ella no esperó.
Te sentaste en el banco que antes había ocupado ella, cerraste los ojos, y compusiste versos mentales que hablaban de amores sin sentido, de delirios febriles y de los labios sin tacto con los que nos besa la locura.
Al rato notaste como las yemas de unos dedos gélidos se apoyaban en tus párpados obligándote a abrilos. "¿Eres poeta, verdad?"

viernes, 21 de enero de 2011

Dime que me parezco a la palabra melancolía.





Cuando las luces se apaguen,

quitándote la ropa en la parte de atrás de un Volkswagen

se que estarás de camino a tu casa

por la autopista de la nostalgia

Y cruzarás aquellos bosques azules

sin darle importancia al sabor de las nubes

ya pensarás en el tiempo que hace

que nadie te dice algo tan dulce.

jueves, 20 de enero de 2011

Desequilibrios de noche y media.

¿Qué te pasa? ¿Te estás diluyendo? Cuando hace frío es más fácil permancer en estado sólido. Ya lo veo, te derrites, sí. Te meteré en un frasquito de cristal y te pondré un tapón para evitar que luego te evapores. Tendrás que estar siempre a mi lado, solo te dejaré salir para ir al baño, y te daré sésamo para comer.  Dormirás sobre mi almohada y mi pituitaria sabrá por fin a qué hueles. Ya estás. Si pego muy fuerte el oído al cristal puedo notar como el corazón te late, aunque quizás sean burbujas que explotan...

lunes, 17 de enero de 2011

Dependiendo del tiempo climático.

Él estaba allí. Ella se moría de ganas de que él se muriese de ganas. Algún día tendrás que enamorarte.¿Qué importa que mañana sea martes? Se me ponen grises las yemas de los dedos cada vez que se te evaporan las miradas. ¡Cuánto te odio! Muérete, son las cuatro y no has llegado, ya va siendo hora. No me quedan bolis bics con tinta. Si no tuviera que hacer tantos borradores sobre mi vida sin tu vida, sobre mi vida con tu vida... ¿Por qué no me miras? Sonríes, te vas. Adiós. Está bien, ahora me iré yo.

domingo, 16 de enero de 2011

“Inventamos la rueda, descubrimos el fuego, llegamos a la luna, hicimos el pan y la sal. Inventamos los coches, las motos, los ceros y los unos, los abrazos y el abecedario. Inventamos los barcos, el calor en invierno, la imprenta, la ciencia… y la ficción. Inventamos Internet, la radio, el teléfono, las vacunas y la Novena. Hicimos imperios y revoluciones. Inventamos Manhattan, Macondo. Inventamos el fútbol y a Madame Butterfly.
Pintamos a la maja vestida y desnuda. Hicimos catedrales, pirámides, aviones. Inventamos el rock, la penicilina, los telegramas, Dulcinea, el poker y el mus, los jardines de Babilonia y hasta a Peter Pan"