viernes, 31 de diciembre de 2010

Al pronombre tu se le empieza a tildar la vocal.

Enamorarse después de las 19:00 o no hacerlo nunca. Después de esa hora están los segundos del todo o nada, de los te quiero o los no me importas, de si es ahora es siempre. Antes aún es tiempo del perro del hortelano, del ni como ni dejo comer, del ahora sí y ahora no, del anoche te quería pero esta mañana ya no, del ni contigo ni sin ti...

Y bien, ahora comenzará el proceso inverso, el desechar de menos.

lunes, 27 de diciembre de 2010

No es ni tan absurdo ni tan eterno.




¿Qué es esto? No lo sé, pero sabe amargo

y va de arriba a abajo y es como de éter

y grita rompiendo el silencio cada noche

y me atormenta, me enloquece o me hiere.

Y es fiebre en la frente y congoja en el pecho,

es temblor en los labios y puñalada en el vientre.

Y es probar un instante que se nota al morirse,

es odiar lo que en cada palpitar se siente.

lunes, 20 de diciembre de 2010

Cuestiones que dicen que tú, por ahora, eres tu.

Quedaban aún diez minutos cuando llegó y se me metió dentro. En ese momento lamenté que mi corazón no fuese un poquito más grande, tan solo lo justo para que no me pinchara con cada latido. Pensé que sería fantástico poder morirse y luego resucitar en tan solo tres segundos, y durante ese intervalo de tiempo ser capaz de decidir que es lo que realmente deseas, si merece la pena esperar y confiar en la suerte. También me sentí irremediablemente mayor, intenté sonreir, pero pesaba demasiado. Un recuerdo con sabor a domingo la alzó hacia arriba. Recordé que yo no me haría nunca mayor del todo, que no importaba que me pasara ni que me hiciera la vida. Era algo que venía conmigo, como el color de mis ojos o del pelo. Algo que estaba allí y que nadie podría cambiar. Cuestiones relacionadas con barquitos de papel, deseos de pestañas, juegos de sombras y guiños a los espejos. Cuestiones de esas que si tú no ríes, yo no te quiero.



Shelley era un joven caballero y tan persona mayor como cabría esperar de él. Era poeta; y los poetas ya se sabe que no llegan nunca a ser lo que se dice personas mayores.

domingo, 19 de diciembre de 2010

Rielando.

Matilde sabe perfectamente que es lo que tiene que hacer si quiere ver a Tristán, pero va a cumplir dieciocho y se le están quitando las ganas de perder el tiempo soñando con las burbujas de la cocacola.
Intenta hacer su vida más interesante comiendo con la mano izquierda, pintándose una uña de cada color y poniendose los zapatos del revés. Pero no funciona.
Se vuelva loca sintiendo que todo se le puede caer encima en un segundo, la estructura es muy frágil; ella, también, sobre todo cuando no sabe ni lo que quiere.


jueves, 16 de diciembre de 2010

Aquí los locos lo pasamos bien.

Que sí, que no, que quizás, que solo los lunes, eso sí, un lunes de cada mes y siempre que el año sea bisiesto, si no, nada.
Ahora te quiero, ahora no. Te quiero tres cuartos de hora al día, esos son unos cuantos tic-tacs, 2700. Supiro-puñalada, suspiro-puñalada, suspiro-puñalada, etc. Hasta el infinito y un poco a la izquierda, que es lado del corazón.
Te juro que no me pinto las mejillas con carmín, es todo cosa del frío, o del calor. O de tí, o de tí, o de tí, o de tí, o de tí.
Murámonos a la vez.


martes, 14 de diciembre de 2010

Tic-tac. Bailemos.




Tú,
que viniste invitado a este vals.
¿Por qué traes tan triste tu rostro?
¿Acaso en tu cuerpo ya se hizo el otoño
y caducando su gracia olvidaste bailar?

Tú, que temes al frío diciembre,
que huyes del hielo y te acoges al calor.
Dime, ¿Qué es eso que tienen tus sienes?
¿Es espuma de mar, es azúcar, o es nieve?
¿Es acaso causado por falta de amor?

Tú, que encorvas tu espalda bajo el peso del tiempo,
que añoras al joven y aborreces al viejo.
¿Por qué se apagó la luz de tus ojos?
¿Acaso fue una noche en que pronto
olvidó tu alegría despertar de su sueño?

lunes, 13 de diciembre de 2010

El hombre que no sonreía.

Érase una vez un hombre que no usaba sombrero ni fumaba en pipa, un hombre que nunca dejaba de estar del todo triste.
Le atormentaba la vida y su insipidez. Le atormentaba que esta pasase entre sus dedos demasiado deprisa, sin apenas poder probarla, igual que también le atormentaba la lentidud de los días de espera. Su mayor miedo era que cuando fuese anciano y mirara hacía atrás en el tiempo, viese todos los días iguales, así como con el mismo color grisáceo de los días de lluvia.
Este hombre era cobarde, cobarde hasta los tuétanos, cobarde incluso para intentar dejar de serlo. Se limitaba a meditar delante la ventana sobre aquellas cosas que le decían los libros, farfullaba en voz baja y maldecía al mundo, luego volvía la vista al libro y seguía leyendo y llenándose el corazón del sinsentido de la vida.
Veía al resto de la gente como una masa de carne sin más ideales que los animales. Un masa de carne con sueños mundanos, un masa de carne cruel y violenta, que peleaban y arañaban por sobrevivir un día más, que obedecían sin rechistar y que caminaban por senderos ya andados desde hace siglos.

domingo, 12 de diciembre de 2010

Tierra virgen. Alberto Vázquez-Figueroa

La "civilización" es complicada, padre... ¡Muy complicada! El simple hecho de vivir, ¡de respirar...! plantea infinitos problemas... Tienes que tener nombre, y número, y cédula de identidad, y certificado de nacimiento, y firma registrada, y domicilio reconocido, y ropa decente y zapatos limpios, y dinero en el bolsillo, y desodorante en el sobaco, y sonrisa en los labios, y trabajo fijo. ¡Demasiadas cosas...!-Sonrió, irónico-. ¡Cosas! Ése es el gran problema... Hay que tener cosas para poder vivir... Docenas, centenares, millones de cosas, porque hemos creado la "Cultura de las Cosas"... ¡Casi todas inútiles! El día que decidí escapar al Amazonas y deshacerme de mi casa, me vi de pronto ahogado por una montaña de objetos inútiles que había
ido acumulando a lo largo de toda una vida... Le juro que hasta aquel día se me habían antojado imprescindibles y no comprendía la existencia sin ellos. Pero en cuanto los regalé, advertí que no me hacían falta. Era un esclavo más de la "Tiranía de lo Superfluo" que nos encadenaba.

sábado, 11 de diciembre de 2010

Tu fragilidad huele a canela.





- Vale, está bien, has ganado. Haremos como que nos queremos. Pero no quiero que me cojas la mano, ni que me acaricies el pelo cuando nos besemos, ni que me hagas estúpidos regalos por San Valentín, ni tampoco que me llames por teléfono. ¿Te ha quedado claro? Nosotros fingiremos que nos queremos, pero en realidad no es así. Jamás ocurrirá. Nunca. Entre tú y yo solo habrá frío, de ese que corta la respiración y detiene los latidos del corazón
- Para ya de decir bobadas. Me quieres y lo sé. Te quiero, y lo sabes. Tienes miedo y al mismo tiempo deseas que ahora mismo te abrace por atrás y te bese muy despacito en el cuello. Admite que tú también has caído, tú, la chica que dijo que jamás sería de nadie. Estás deseando rendirte, hazlo.
- Hijo de puta. Has vuelto a ganar.
- Ahora dime que me quieres.
- ¿Para qué? Sabes de sobra que soy toda tuya.
- Dímelo.
- Te quiero, joder. Te quiero y detesto el frío.

viernes, 10 de diciembre de 2010

Delirios que riman con tiritar.

- Tienes un beso justo ahí, en la comisura izquierda.
- Lo sé, me lo vi hoy por la mañana en el espejo.
- Nunca había visto uno tan bonito. ¿A quien se lo darás?
- Aún no lo sé, quizás a nadie.
- ¿Y qué haces con los que no usas?
- Me los guardo en el bolsillo hasta que el alguien los quiera.
- Yo los quiero todos.




PD: Hoy me apetece ir a gritar vestida con medias naranjas.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Y ella notó que por ahí se le metía la tristeza de las despedidas antiguas.

- He escrito un nuevo libro. Lo acabé ayer.
- ¿Y cómo se llama?
- "Los días que nos robaron los besos que no quisimos"
- ¿Y de qué va?
- De nosotros, y de como no supimos amarnos. De que solo eramos bocas y labios, y caricias en el pelo.
- Ha pasado mucho tiempo.
- Lo sé, pero el cielo sigue siendo azul.

martes, 7 de diciembre de 2010

Cuando la lluvia se moja a si misma.

Ha sido una tarde de esas que huelen a podrido.
He hecho árboles de navidad con palabras, he dibujado a una chica triste que tenía los pies mojados y un ojo que intentaba llorar pero que no podía.
Noté durante horas la mirada tranquila de Simone de Beauvoir clavada en mi nuca, cuando he girado la cabeza me di cuenta de que se le había caido la sonrisa, así que he cojido dos chinchetas amarillas y se la he vuelto a poner. "Espero que no te duela" le he susurrado.
Mi hermana dijo que no se quería casar conmigo. Y eso que debajo de la petición le había puesto tres casillas: SÍ, NO, Solo si Nick Jonas es mi amante. Marcó el NO.
Luego he recordado que llevo todo el puente sin salir y que el día de mi dieciocho cumpleaños se me caduca el carnet.
No he llorado porque prefiero dejar eso para el momento en que ya no me rimen los versos.
Ahora voy a pensar en cosas bonitas, pequeñas y efímeras, para que no se rompan y no me de tiempo a cojerles cariño antes de que desaparezcan. Como los caramelos.




PD: y también me queda por decir un tercer te quiero, de esos que son solo mentira a medias.

jueves, 2 de diciembre de 2010

No nos tenemos que inventar.


Te enamoraste de ella el día que estrenó las botas rojas para los días de lluvia. Se paró de golpe al verte, y sin conocerte de nada te dijo sonriendo que tus ojos eran demasiado bonitos como para estar tristes. Se puso de puntillas para mirarlos mejor, negó con la cabeza y luego te preguntó cuánto tiempo había pasado desde la última vez que alguien les decía te quiero. Tú no supiste que contestar, pero ya en ese momente deseaste que fuese ella quien lo hiciera.

Le gustaban los calcetines a rayas y de colorines, que los paraguas tuviesen goteras, mancharse la cara de harina cuando hacía pasteles y las medias sonrisas de los poetas.

Dormía con la boca entreabierta por la noches, decía que así se le escapan todos los besos que no daba durante el día y evitaba que se le acumulasen dentro y que le doliera el corazón.

Aprendisteis a bailar en la cocina de su casa, entre tarros de mermelada de fresa y tabletas de chocolate. Le diste el primer beso una medianoche, como a las princesas de verdad, y algunos segundos más tarde ella dijo "te quiero", se lo dijo a tus ojos, a tu boca, a tu pelo negro, a tu corazón que era suyo, a ti entero.

domingo, 28 de noviembre de 2010

Como el maravilloso espacio frio en el que se mueven las estrellas.



Los domingos por la tarde se enfada con el mundo. Se va de casa dando un portazo y se promete no regresar. Un bosque enorme al pie de las montañas sería ideal, el Amazonas, el Circulo polar ártico o incluso el desierto del Sáhara.
Sabe que irá a todos esos sitios antes de morir, así que el orden tampoco le importa. Se mete el dedo en la boca, luego lo saca para ver en que sentido va el viento y se larga con él a donde sea.
Los lunes de madrugada está delante de la puerta de su casa llamando al timbre en código morse ...---... , solo tiene ganas de que mamá le diga lo mucho que la quiere, le de un montón de besos en la frente y después de ayudarla a bañarse, la acueste en su camita de 90 que tiene sábanas limpias de algodón, mientras le susurra al oido que no pasa nada y le retira con cuidado el pelo de la cara para que se duerma.
- ¿Vas a estar siempre a mi lado, verdad mamá?
- Sí, mi pequeña, no voy a dejar que estés sola jamás. Lo prometo.

Después de esa promesa, ella se duerme, pero mamá permanece a su lado y aunque no la oye le dice:
- Es curioso, pequeña, todos somos muy valientes para irnos, pero al final todos acabamos regresando. Nadie es tan valiente como para amar la soledad mucho tiempo seguido, es demasiado fria.

martes, 23 de noviembre de 2010

Verbigracia.

Tú y yo sabemos que nos amaremos bajo la lluvia cuando aún seamos tristes.

Nos encontraremos quién sabe dónde bajo un cielo que llora, yo amaré la dulce soledad que ahoga tus ojos y tú amarás la melancolía que escapa con cada uno de mis suspiros. Entonces, sin decir palabra, tomarás mi mano y huiremos juntos.

Tu y yo sabemos que podremos ser felices. No nos hará falta nada más.

Se acabaran las mañanas frías y grises, las prisas y los madrugones.
Correremos, saltaremos, nos ensuciaremos de barro la ropa y nos mancharemos la boca de fresa, nos daremos besos pequeñitos y callados con sabor a caramelo, bailaremos bajo la lluvia toda la noche, respiraremos fuerte el olor a tierra mojada y esperaremos juntos al sol, jugaremos a imaginar figuras en las nubes y nos disfrazaremos de piratas, tocaremos juntos el piano, nos abrazaremos y reiremos a carcajadas, veremos atardecer cada día y nos enamoraremos un poco más cada segundo, nos creeremos capaces de volar y lo conseguiremos, iremos juntos hasta las estrellas y algún día allí nos quedaremos.

Yo me llamo Alba, y dime: ¿Tú cómo te llamas?

viernes, 19 de noviembre de 2010

chicas-valientes-que-empañan-ventanas



Esta es una historia que habla de chicas valientes que se enamoran de chicos valientes que se enamoran de princesas.

Princesas que son bonitas y delicadas, que tienen la nariz curiosa y los pies pequeñitos, y que tienen cabellos largos, sedosos y brillantes.
Princesas que tienen muchos vestidos y que saben bailar sin torcerse el tobillo, que tienen manos de nieve con dedos largos y uñas redondeadas.
Princesas que cuando sonríen provocan suspiros, que cuando parpadean se hacen mariposas, y que a veces, cuando caminan, parecen etéreas.
Pero, fundamentalmente, princesas que son cobardes porque no necesitan ser valientes, que si tuvieran que serlo, lo serían.

lunes, 15 de noviembre de 2010

Sinrazónyconella.

Aquel bicho tenía demasiadas ruedas, era demasiado largo y llevaba demasiada gente. Era peor que quemarse con el aceite de las patatas fritas.
No estabas y me enfadé. No era plan de comprar una peluca rubia en los chinos y unas lentillas azules, y obligar a punta de pistola al conductor a que se disfrazara de tí.
Tenía que ser lunes.
Podría haber acudido todas las en punto a la parada, pero las probabilidades de que algo que esté rico no engorde son nulas. Igual que son nulas las de morirme de un ataque de risa en vez de que me salga un cáncer.
Mañana volveré a esperar, y si no fuera porque mi abrigo rojo no pega con mi gorro turquesa, me lo pondría, pero hay cosas que no pueden ser.
Tú no puedes ser.

sábado, 13 de noviembre de 2010

Aunque llegue tarde el 12.



Huele a que existes.
Huele a que la segunda vez que te vi decidí enamorarme.
Huele a tu boca, que es fría, ausente, y aún no tiene nombre.
Huele a que tengo miedo, miedo de verte y de no verte, miedo de que me mires y de que no lo hagas, miedo a que me sonrías y a que no oscilen tus labios...
Huele a mis ojos diluviando si no vuelves, si te mudas, te compran un coche o prefieres ir andando.
Huele a latidos frenéticos con mi espalda apoyada en el cristal y mis ojos apoyados en tu pelo.
Huele a que creo que eres un poco de sol, un poco de amanecer, un poco de hielo, un poco de aire y un poco como de caramelo.
Huele a timidez titilando y a la vez cayendo, a cobardía mutando y a yo confiando en que lo hagan.
Huele a que o tengo o me muero.
Huele a nosotros sin ser nosotros.

jueves, 11 de noviembre de 2010

Frío. Y labios azules.


Me llamo Lucía, tengo diecinueve años y tengo frío.
El reloj de mi mesilla dice que son las siete de la mañana, pero yo no le creo. No me da la gana.
No quiero levantarme, quiero quedarme en la cama durmiendo toda la mañana, o quizás hasta que me muera. No lo sé.
Lo que sí se es que aquel chico estaba a punto de besarme, pero no lo hizo. No le dio tiempo, llegó el frío.
Intento volver a dormir, me siento gorda y gafe, y me veo incapaz de enfrentarme al mundo otro día más.
Estoy helada, me tapo un poco más con el edredón y meto la cabeza entre las almohadas. La vida es una mierda.
Estoy llorando, las lágrimas son cálidas.
Quiero morirme, me da igual ser una cobarde. De todos modos solo podría importarme a mí y no es el caso.
No sé volar, no tengo alas, no sé que locura fue esa que me llevo a querer ser libre como un pájaro. Por que yo siempre he amado la libertad, e incluso ahora, muerta de miedo, la sigo amando.
Y es que no quiero pagar una hipotéca, ni tener tarjeta de crédito, ni comprar comida precocinada, ni quedarme en casa cuando llueve, ni tener miedo a que mate una bomba, ni respirar aire contaminada, ni tener que fingir gilipolleces delante de la gente.
Pero, en realidad, todas esas son cosas que hago.

sábado, 6 de noviembre de 2010

Tristán no tendrá los ojos tristes.



Si tú existieras, podríamos querernos a las siete y cuarto de la mañana. Yo encontraría todos los besos que esconden tus labios y moriría de frio tan solo para que tu me abrazases.
Si tú existieras, yo callaría para oirte respirar, te robaría todos los latidos y cada día, amanecer tras amanecer, me ahogaría en tus ojos, que serían míos.
Si tú existieras, yo contaría, sin que tú lo supieras, cada lunar de tu piel, empezaría detrás de las orejas, pasaría por tu nuca y acabaría en tus tobillos.
Si tu existieras, yo no tendría que enamorarme de ojos que no me miran, ni de bocas que no me sonrien, ni de silencios que yo no causo.

viernes, 29 de octubre de 2010

Odette amaba al chico de ojos tristes que dibujaba corazones en la ventana empañada del primer piso.

A Odette le gustaban todos los colores.
Sentada junto a la pared, observaba sorprendida como el rojo de sus rosas paseaba posado en los labios de las jóvenes que estaban enamoradas y en las mejillas de aquellas que empezaban a estarlo.
También el rojo de las cerezas era bonito. Y el de las fresas.
A Odette le gustaba el azul del cielo, y el azul del reflejo del cielo en el mar, y el azul de los ojos del chico que llevaba sombrero los lunes por la tarde y silbaba con las manos en los bolsillos.
El verde de la hierba al amanecer olía a libertad, y también le gustaba, y el de las manzanas, que era muy frío e independiente.
A Odette le gustaba la fragilidad del color blanco, que era la fragilidad de los copos de nieve, la fragilidad de las sonrisas y la fragilidad de la espontaneidad.
El marrón le gustaba porque era el color de los ojos tristes del chico que dibujaba corazones en la ventana empañada del primer piso.
También le gustaba porque ese era el color de los días de otoño, y de los besos callados que tartamudean bajo la lluvia, porque tienen miedo de disolverse con ella.
Era bonito el negro que rodeaba las estrellas, el negro que se encondía en todas las pupilas, el negro de sus zapatos de charol...

(Cuando llegó la guerra y dejó de haber corazones en la ventana empañada del primer piso, Odette se volvió transparente)

miércoles, 20 de octubre de 2010

Dominique amaba a la chica del gorro azul que vendía flores frente a su ventana.

Dominique decía que para ser poeta no hacía falta escribir versos, que bastaba con amar las cosas bellas y frágiles, como los copos de nieve, los besos o las mariposas.
Dominique creía que esas cosas eran las verdaderamente importantes, las que hacían hombres a los hombres, y las que hacían sonreir a las bocas tristes.
Dominique se entristecía mucho cuando a su padre se le erizaban los bigotes y enfadado le decía que no sabía nada del mundo, que era un ignorante y un ingenuo, que la vida era de todo menos bella, y que tarde o temprano, quisiera o no, tendría que aprenderlo.
Ese día llegó demasiado pronto.
Hacía mucho frío aquella mañana de diciembre en la que el padre de Dominique le dijo muy serio:
- Hijo mío, eres un hombre y ya es hora de que te comportes como tal, ve a luchar por aquello que siempre has amado, ve a defender la libertad y devuelve la paz a quienes la han perdido.
Dominique se sintió muy orgulloso de que su padre le hubiese creido capaz de hacer algo tan importante y por primera vez se reconoció como el hijo que su padre siempre había deseado.
Pero Dominique no entendía que era la guerra, no entendía que los seres humanos fuesen capaces de odiarse tanto, no entendía que la vida de una persona pudiese depender de algo tan pequeño como la fuerza que ejerce un dedo anónimo sobre un gatillo. Y no quería entenderlo.
Dominique fue, como muchos otros hombres, a la guerra.
Y un día alguien le dijo:
- Óyeme bien, capullo, aquí no había ninguna puta guerra hasta que vosotros llegásteis, asi que o te metes el arma por tu sucio culo y te largas por donde has venido, o te reviento la cabeza como a un cerdo, que es lo que eres.
Dominique, un poco confundido, pensó que quizá aquel pobre hombre no sabía que eran los copos de nieve, ni las mariposas, ni los besos.
Y le sonrió y se acercó a él con el único fin de mostrarle lo maravillosas que eran las pequeñas cosas de la vida, pero en ese mismo instante, un dedo anónimo apretó demasiado fuerte el gatillo y Dominique sintió como el amor se le moría para siempre...



(...Y mientras el amor se le escapaba se arrepintió de no haberle dicho a la chica del gorro azul lo mucho que la quería)

miércoles, 13 de octubre de 2010

Matilde.

Matilde podía notar como el otoño se acercaba poco a poco.
A veces, si arrugaba mucho la nariz e inspiraba fuerte, hasta lo podía oler. Siempre impregnado de melancolía y nostalgia, se parecía un poco a la tristeza.
También el cielo se estaba volviendo de otoño, el azul brillante del verano se empezaba a hacer más gris con el trascurso de los días y a parecerse a los ojos de Tristán.
Tristán tenía ojos de otoño, o mejor dicho, ojos de cielo de otoño.
Cuando repentinamente un buen día Matilde se dio cuenta de eso, sintió como dentro el amor le crecía de golpe y casi se desbordaba. Tuvo que cerrar los párpados muy fuerte para evitar que éste se escapase por sus lacrimales y aguantó la respiración para no espirar dióxido de carbono con ciertas dosis de amor.
Cuando por fin pudo controlarse, se sintió tan rendida que se quedó dormida frente a la ventana, con una sonrisa en los labios y la cabecita repleta de sueños.
Fuera, en la calle, llovía por primera vez.

lunes, 11 de octubre de 2010

"Fue en Chicago donde aprendió a amar la Naturaleza porque no la había. Fue en sus calles donde comenzó a soñar con los espacios abiertos, el sol en la mano y el verde en los ojos. Fue en sus autobuses donde imaginó la soledad, el silencio y el rumor del viento."
Tierra Virgen.


Yo colecciono...
...las nubes de aire que se escapan en tus supiros.
...las veces que has dicho mi nombre más bajito de lo habitual.
...las miradas que se me caen al tropezar con las tuyas.
...los centímetros de distancia que hay entre las comisuras de tu boca cuando sonríes.
...y, aunque no sea mio, el te quiero que un día, sin venir a cuento, dijiste en un susurro.



Gracias a La chica de las sonrisas prestadas por su sorpresa. =)

jueves, 7 de octubre de 2010

Ojos de Otoño.

Algún día, antes de morir, iré a ver a Peter Pan a los Jardines de Kensington. Y al igual que el joven Shelley, que era poeta, yo también haré mi barquito de papel y lo echaré a navegar en la Serpentina.
¿Y sabes qué? Me dará igual que vengas o no conmigo, porque aunque a veces me muera por tu sonrisa, tus ojos no están hechos de otoño y no lo estarán nunca.

lunes, 4 de octubre de 2010

Cuando yo era pequeña.

Cuando yo era pequeña era mucho más grande que ahora. Y mucho más valiente. Y tenía el corazón lleno de sueños que cumplir y metas por alcanzar.
Iba a librar tantas batallas, a conseguir tantas victorias...Iba a convertirme en una heroina.
Y también amaba de aquella. Amaba las estrellas, el otoño y el invierno, los sábados, el verde y la lluvia, amaba el sol tibio y el mar, las construcciones del lego, los polvorones...
Y las cometas.
Pero crecí.
Conocí el mundo, lo encontré mezquino, egoista y orgulloso.
Lo desprecié y lo compadecí, pero yo también me asusté, vi que el amor era muy pequeño, que nunca llegaba lo suficientemente lejos, y que a veces hasta él mismo era cobarde y miedoso.
Y no supe quien iba a salvarme, ni quien iba a luchar a mi lado. Me rendí, me encogí, me escondí, y me hice pequeña.
Empecé a sentir cosas que nunca antes había sentido. El miedo llegó casi de repente, y se posó en mi corazón.
Peter Pan llegó para quedarse, igual que el Príncipito y también Pepe Tenedor, para que las noches no fuesen tan pavorosas.
Los años pasaron, pero mi corazón no envejecía, ni mis ideas.
Los príncipes azules si existen.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Desamparo.

Mi nueva mejor amiga se llama Desamparo, que no Soledad.
Tiene los ojos grises y vidriosos como la pena y siempre está llorando.
Es más vieja que el diablo y por lo tanto también más sabia. Dice que cuando ella nació las rosas aún fabricaban espinas para protegerse de los corderos, y ya se sabe que las rosas se rindieron hace mucho tiempo, cuando el mundo aún era joven y la Luna coqueteaba con el Sol, que era por entonces todo un caballero rompecorazones.
A Desamparo le gusta mucho el frio, y que por las noches las nubes no tapen a las estrellas, que son un poco como ella y se quieren como hermanas.

Desamparó nunca amó, al menos no recuerda haberlo hecho.

A Desamparo le gusto porque soy pequeña y cobarde, porque se me escapan las sonrisas y me asusta tener que pronunciar palabras dificiles, que son muy tramposas y me enredan la lengua.
También dice que le hace gracia la manera que tengo de disimular mi mala relación con Felicidad, que es muy escurridiza y nunca se queda mucho tiempo conmigo. Y eso que me ha prometido que me acompañara cuando me decida a ver ponerse el sol cuarenta y tres veces.

lunes, 27 de septiembre de 2010

El más ínfimo de los destellos.

A ella le dijiste que te ibas para que pudiese echarte de menos.
No sabías que tan solo le bastaba lo que dura un parpadeo para saber que se sentía al añorarte.
Privarla de la visión de tu sonrisa durante ese trocito de tiempo habría sido más que suficiente.
Pero claro, tú no lo sabías.
Y te fuiste.
Y ella se quedó sola.
Y deseo volver atrás en el tiempo y recuperar todos aquellos instantes que había perdido por la imperiosa necesidad humana de parpadear.
Mas no pudo, y creyó volverse loca, hasta que un día encontró una solución que si bien no le permitía rescatar el pasado, si le permitía salvar el futuro.
Desde entonces vaga silenciosa por la casa, con los ojos cerrados, cubiertos por un fina tela.
Está convencida de que si aguanta sin abrir los ojos hasta que tu vuelvas, no tendrá que volver a parpadear nunca más.
Y así podrá verte siempre, sin miedo a perderse ni el más ínfimo de los destellos que vivan en tus iris color turquesa.




jueves, 23 de septiembre de 2010

Las palabras más bonitas del mundo...

Ópalo.
Libertad.
Nenúfar.
Cristal.
Loto.
Ámbar.
Titilar.
Anhelar.
Crisálida.
Inexorable.
Pérfida.
Carcaja.
Sutil.
Pusilánime.
Susurro.
Murmullo.
Alhelí.
Delirante.
Piélago.
Pliegue.
Libélula.
Regocijo.
Rostro.
Trébol.
Tuétano.
Diáfano.
Colibrí.
Gladiolo.
Obnubilado.
Fósforo.
Sosegar.
Frágil.
Almíbar.
Sagaz.
Taciturna.
Titubear.
Titiritero.
Fugaz.
Ganga.
Percepción.
Fulgor.
Genuino.
Presagio.
Vestigio.
Recóndito.

Y es que no puedo evitarlo, menos aún si es otoño, soy una amante de las listas...

lunes, 20 de septiembre de 2010

El aire ya llora otoño.

El aire ya llora otoño.
Y yo me enamoro del cielo gris, de las noches frías y de los paraguas.
Las estrellas se están haciendo azules, quieren brillar más que tus ojos.
Por una vez Josephine March amará a Theodore Laurence antes de que los árboles se desnuden.
Tu querrás oir mi voz.
Yo tendré una canción que olerá a valentía, y que me hará llorar.
El aire ya llora otoño, dice que se ha encaprichado de los números impares y de los lunares rojos. Yo creo que sabe mi secreto.

http://www.youtube.com/watch?v=ArAlk3yf5hI

jueves, 16 de septiembre de 2010

Como enamorase del aire.

And now I'd like to know who will be my little Laurie...

Me basta para amarle el saber que existe,
y que antes de verle nunca lo había soñado.
Me basta para amarle su corazón inaccesible,
sus ojos, su sonrisa, sus versos claros.

video

martes, 14 de septiembre de 2010

Todo sea inconformismo.

Desde que amanecí he visto y he observado
que en esta vida hay más lágrimas que sonrisas,
que es más triste el odio que alegre el ser amado
y que quien teme al tiempo es quien tiene prisa.

He notado que por frío o por calor
nunca placen los aires que se respiran,
que en verano se extraña al álgido sol
y en invierno se añora el tórrido clima.

viernes, 10 de septiembre de 2010

Había un chico que me hacía cosquillas en la nariz...Con tan solo mirarme. Y era francés.



Tus manos tenían aromas fuertes a café
y a chocolate humeante si era sábado.
Tus ojos albergaban anhelos de volver
y tibias lágrimas bajo sus párpados.

Dices que no amabas sino a un vago recuerdo,
que sufrías por vestigios de añoranza.
Dices que querías volver a alzar el vuelo,
llegar al cielo, tocar el sol, salvar tu alma.

Te fuiste, y ahora que has regresado no sé
dónde dejaste olvidada a la nostalgia,
entre qué besos quedó tu locura o por qué
bailas riendo bajo las acacias.

miércoles, 8 de septiembre de 2010

=)

El parque estaba desierto y los columpios, tan quietos, parecían tristes...Esta vez Matilde se sentó en el derecho, por si acaso.
Sintió que su corazón temblaba de miedo y deseo cuando el chico de ojos ambiguos apareció de repente en la entrada del parque, dio unos pasos vacilantes hacía donde se encontraba Matilde y finalmente se paró, observándola con expresión curiosa. Matilde tuvo que apartar la mirada, su corazón ahora convulsionaba exaltado, el golpeteo frenético del pecho le dolía intensamente. Se obligó a sí misma a levantar los ojos del suelo, pero lo que vio ahora hizo que su corazón empezará a tiritar de frío, el chico se alejaba cada vez más rápido.

martes, 7 de septiembre de 2010

Había un chico que me hacía cosquillas en la nariz...Con tan solo mirarme.

Soy idiota.
Una idiota que ha soñado el amor bajo la sonrisa de mil rostros sin nombre.
Una idiota que despierta con el rumor de unos falsos versos acariciándole los oidos, que recibe el sol entre el olor a mar de un almirante poeta y las nubes de humo que flotan en un café parisino.

jueves, 29 de julio de 2010

Había un chico que me hacía cosquillas en la nariz.

SOY
cuatro millones de suspiros al día.
Otro tanto de besos no dados y de sueños febriles en los que me amas.



No te vayas, quédate aquí,

respirando el mismo aire que besan mis labios.

Porque

algún día soñarás con mis versos

y aunque al principio tu corazón enloquezca al creer que no me tiene, pronto te darás cuenta de que he sido tuya

desde siempre.

lunes, 26 de julio de 2010

Un segundo más tarde del beso que jamás me diste, empezó a llorar el cielo...

Y entonces pensé "Hoy es un buen día para morir, puedo disolverme con la lluvia y después evaporarme con ella"

domingo, 27 de junio de 2010

Tú me diste la mano, yo quise cogerte el brazo y trepar por él....

Tú me diste la mano, yo quise cogerte el brazo y trepar por él hasta alcanzar tu boca.
Abrirme paso entre tus labios, esquivar todos los besos que diste y finalmente llegar a tu corazón,
conquistarlo,
convertirme en su dueña,
en la razón de cada latido.

Pero tu apenas me diste la mano y ahora solo me sonries por la calle si me ves.

domingo, 20 de junio de 2010

...

Hay una región de su cuerpo que a veces me huele a nostalgia, justo al lado de las comisuras de sus labios...allí donde los besos saben más amargos y donde mi boca le trae el recuerdo de otra lejana boca...

jueves, 17 de junio de 2010

A veces Muero de Miedo.

A veces, el chico que me gusta es un poco francés, sobre todo en las noches en que las estrellas se ven azules y a la hora en la que el frio se despierta.
Por eso, a veces, a las 6 de la mañana, me da por echarle de menos.

viernes, 11 de junio de 2010


A mi amiga, que no está,
para que vuelva a mi lado,
para que recuerde si ha olvidado
que yo amaba su soledad.

miércoles, 9 de junio de 2010

Los pulmones de Mario podían pasar perfectamente por dos carbones arrugados y henchidos de aire.
El cigarro perenne se había convertido en un miembro más de su cuerpo, y su aliento, que se escapaba entre hileras de dientes amarillos, había adquirido una tonalidad gris plateada.
Solo Carlota hubiese podido conseguir que Mario dejará de matarse, y es que él fumaba porque tenía prisa por morir.

Prisa por morir porque sabía que la vida sin Carlota se le iba a hacer demasiado larga, y ante todo quería evitar conocer al aburrimiento. Su corazón aún era alegre y el no quería verlo hastiado.
Carlota tenía una salud de hierro, practicaba natación y equitación, llevaba una dieta equilibrada y tenía sesiones de masajes semanales.
Tenía los pulmones intactos, cierto, pero tenía un corazón enfermo que vomitaba cada vez que veía como los dientes amarillos de Mario se asomaban entre las comisuras de su boca para regalarle una sonrisa que camuflaba una petición de socorro.

sábado, 5 de junio de 2010

Algo.

Hoy me apetece escribir algo ligero, algo que se pueda ir, si quiere, con el aire....
Algo evanescente, sutil, vaporoso, etéreo, tenue...
Algo como deberían ser los besos, estremecedor y casi imperceptible.
Algo que me de frio, que me haga temblar, que me erize el vello de la nuca y que después huya, dejándo mi corazón asustado.

jueves, 3 de junio de 2010

No lo entenderá

Hoy mi amor platónico soñará que me quiere... y no lo entenderá.
Se despertará sobresaltado, del mismo modo que despiertan los que acaban de tener una pesadilla, y caminará a tientas, sudoroso.
Bajo la pálida luz del cuarto de baño verá como sus ojos brillan y sentirá cuan fuerte su corazón late... y no lo entenderá.

sábado, 29 de mayo de 2010

=)

Hoy he descubierto que prefiero los "casi" besos a los besos, que me gusta más una media sonrisa que una entera y que los "te quiero" que no se dicen son los que más se desean.

jueves, 27 de mayo de 2010

Más que el hielo y que el fuego, más que el vertigo y que la velocidad.
Más fuerte que la gravedad y que la inercia.
Volar.
Ser una heroína. Ser valiente.
Asesinar al miedo, oler el peligro, saborear el riesgo, disfrutarlo.
Ser instinto, intuición, agilidad.
Desechar la duda, reirme de ella.
Y vencer. Siempre vencer.

domingo, 23 de mayo de 2010

...

Ahora mismo odio el gris, lo tibio, lo neutro, el otoño y la primavera, los 30 años, las medias melenas, las 12 de la mañana y lo traslúcido.
Odio lo ambiguo, lo vulgar, la monotonía, lo indefinido, lo anodino, la imparcialidad, lo indeterminado y la imprecisión.
Odio la suavidad, lo templado, la moderación y lo tenue.
Así como lo corriente, mediocre, aburrido y yo.

miércoles, 19 de mayo de 2010

Plática.

- ¿Sabes? Yo tampoco le entiendo.
- Es un testarudo, se va a salir con la suya.
- Eso temo
- Aunque quizás sea a sí mejor.
- ¿Por qué? Yo no quiero estar sola, siempre he creido que solo necesitaba que alguien me amase para ser feliz.
- Se ve que él no siente eso mismo, le gustan los imposibles. Te va a destrozar. Espera que consigas una felicidad mayor, y yo, que siempre he pensado que estaba equivocado, empiezo a dudar de si tendrá razón.
- ¿El corazón? ¿Razón? Vamos...¿Desde cuando?. El corazón es sentimiento, impulso, instinto, deseo, pero nunca razón. La razón eres tú, cabeza.
-Ha ganado él, déjalo. Se ve que la estabilidad no va contigo.
- !Mierda! Aún así no me abandones, necesito que me hagas un favor.
- ¿Qué?
- No seas tan cobarde. Por favor.

domingo, 16 de mayo de 2010

Con tan solo ser un poquito más fuerte.

La básica, instintiva y humana tendencia que nos inclina a amar lo que nos ama es la que me ha llevado a esta situación.
Hasta las rocas más firmes son erosionadas por el viento, imaginaros entonces lo que puede hacer conmigo, un grano de arena, todo un torbellino de afectos. Y decidme, si este torbellino frenase ¿no echaríais de menos su fuerza centrípeta?
Aún así nunca podrá la tierra mezclarse con el aire.

sábado, 8 de mayo de 2010

Sin más.

Allí estaba, sobre el columpio, los parpados cerrados, adelante y atrás, un vaivén continúo. Parecía perfecto. Se sentó en un banco y le miró. Podría abrir los ojos en cualquier momento y verla allí, quieta, inmóvil, con la vista fija en él. Pero en realidad no le importaba, de hecho lo deseaba, no tenía nada que perder.
En ocasiones es bueno no tener nada que perder, es más fácil ser valiente. Es más fácil decidir cuando sabes que hagas lo que hagas no te irá peor. Matilde se sentía un poco de esa manera. Y pensando que quizás se arrepintiera de ello toda su vida se sentó en el columpio derecho.

martes, 4 de mayo de 2010

Gris a las seis de la mañana.

El aire era limpio y el sol calentaba sus párpados cerrados. Aún notaba la hierba húmeda entre sus dedos y el aroma a tierra mojada seguía impregnando sus fosas nasales.
Esperaba no despertar nunca de ese sueño, sin embargo una música lejana con acordes de frio entraba insistente por sus oidos.
Se negaba a abandonar la felicidad para meterse en un mundo inerte.
Tenía treinta años, pero habría vivido lo mismo si tuviera otros treinta más. Cada día era igual, cada semana, cada año. Gris a las seis de la mañana y veinte días al año bebiendo sol en un sitio que hace mucho tiempo dejo de ser bello.

domingo, 2 de mayo de 2010

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Lo estais matando.
Todos esos suspiros, esos anhelos, esos besos no dados, esas noches de insomnio, esas congojas en el corazón, no son Amor.
Dejad eso para los afectos no recompensados, para las pasiones no agradecidas, para los amores platónicos. No hagais con ellos el cariño, no os confundais, distinguid los sentimientos.
No metais al amor y a la soledad en la misma frase. El amor no es para eso. Va más allá de cubrir las necesidades humanas.

“-No vuelvas a hacerlo Astrid.
-¿Volver a hacer qué?
-Unirte emocionalmente a alguien que te presta un mínimo de atención porque te sientes sola. La soledad es una condición humana, nadie conseguirá llenar nunca ese vacío, lo mejor que puedes hacer es conocerte a ti misma, saber lo que quieres, y no dejar que te desvíen del camino.”

La Flor del Mal.

jueves, 29 de abril de 2010

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Áster la amó desde el primer día que la vio, igual que a todas las demás. Sin embargo esta vez sintió que Matilde era lo que había estado esperando durante toda su vida.
Y eso era mucho tiempo.
Había amado a mujeres de tez dorada y ojos negros, mujeres de cabello platino e iris claro, mujeres con la piel de azabache y la sonrisa blanca.
Habían sido valientes, cobardes, sensibles, crueles, orgullosas y humildes.
Pero nunca importó, él siempre las quiso
Una tras otra las había visto crecer, dar vacilantes los primeros pasos, balbucear las primeras palabras, conocer al primer amor, reír con él o llorar por él, e irse para siempre tras descubrir que en verdad Áster existía

jueves, 22 de abril de 2010

=)

¿No te parece asombroso el poder que a veces llega a tener una sonrisa?¿No?
¿No entiendes que mi felicidad depende de la distancia entre las comisuras de su boca?

martes, 20 de abril de 2010

Amando con la risa.

Hemos renovado el amor. ¿Te das cuenta? ¿Qué harán ahora con nosotros?
Primero nos envidiarán, desde el silencio, desde sus tardes monótonas y desde sus noches de pasión hastiada. Después intentarán acabar con nosotros, pero no podrán, porque nosotros ya no somos como ellos, nosotros volamos sobre ellos, amamos con la risa...Y finalmente intentarán imitarnos, pero será más grande el logro que su valentía y tampoco podrán jamás.
Hemos descubierto el AMOR, matado las pasiones comerciales, los cafés de las tardes y las películas edulcoradas.
Hemos sobrepasado el romanticismo, olvidado los besos robados y los suspiros melancólicos.
Hemos llegado más allá, hemos conocido la esencia y la hemos hecho NUESTRA.

domingo, 18 de abril de 2010

Desde que se fue.

Desde que se fue los días se volvieron más fríos, las rosas dejaron de crecer, los claveles se marchitaron...
El aire húmedo comenzó a oler a rancio.
Ella esperaba sola, contemplando los cristales empañados. Cada día volvía a su memoria un fragmento de Larra que ni siquiera recordaba haber leído..."Los vapores condensados se deslizaban a manera de lágrimas a lo largo del diáfano cristal; así se empaña la vida, pensaba; así el frío exterior del mundo condensa las penas en el interior del hombre, así caen gota a gota las lágrimas sobre el corazón"

miércoles, 14 de abril de 2010

=)

Conquístame, pero hazlo sin querer, por favor...No midas cada palabra, ni cada gesto...Tan solo haz como si yo no estuviera allí, como si fuera el aire, ¿sabes lo que te digo?, si tu quisieras yo tan solo sería eso, aire, estaría siempre contigo pero tu jamás me verías...

miércoles, 31 de marzo de 2010

Cualquiera...

Lé miré del mismo modo que miran los que echan de menos. No le extrañaba a él, pero era lo más parecido que encontré en ese momento.
Añorar lo desconocido se había vuelto una costumbre para mí. Tenía tantas ganas de enamorarme, tantas ganas de mitigar la soledad, que cualquiera podría haberse convertido en especial durante aquel instante.

lunes, 29 de marzo de 2010

Indolente

El es indolente y romántico.
Es perfecto.
Anda cabizbajo y con la mirada perdida. Siempre con las manos en los bolsillos, sin pasos firmes, dubitativo.
Lleva el pelo alborotado, descuidado, con el mismo aire despistado que envuelve cada uno de sus gestos.
Se para en la calle y mira las nubes, no esquiva los charcos.
Seguro que escribe versos, pinta, toca el piano. En las noches habla con la Luna y con las estrellas, las llama por su nombre, son sus amigas.
Colecciona palabras, busca sinónimos, las dice en alto si le gusta como suenan, las hace suyas.

Yo le miraré y el me sonreirá. Pasaran siglos hasta el primer beso. Así sera más dulce. La espera sera deseo.

jueves, 25 de marzo de 2010

La vida que nunca tendré

De pequeña pensaba que me convertiría en alguien valiente capaz de salvar el mundo. Ahora me pregunto si al menos sere capaz de salvarme a mi misma.
Ironías de la vida, jamás hubo ser más cobarde.

Todo quedará resumido en un montón de sueños sin cumplir, aún así encuentro consuelo: se que es preciosa la vida que nunca tendré.

lunes, 22 de marzo de 2010

El tiempo

El tiempo se precipitó al vacio, el vértigo desgajó sus segundos y el aire golpeo sus horas. Todos los momentos quedaron rotos y desangrados.
Nosotros le matamos.
Nosotros le empujamos para poder olvidar.

sábado, 6 de febrero de 2010

Era libre

Era dueño de su persona veinticuatro horas de cada día del año; dueño de las lluvias y de los cielos claros; dueño de los vientos, las calmas y las tempestades; dueño del sol y las nubes; dueño del día y la noche.
Era dueño absoluto de sí mismo.
Era libre.

"Tierra Virgen"

lunes, 25 de enero de 2010

Yo esperaré el sol por ti

Tú siempre fuiste así de maravilloso.

Te gustaba quedarte bajo la lluvia, decías que esperabas el Sol. Y sonreías.
A veces también llegaba el arco iris, era entonces cuando te echabas sobre la hierba y respirabas fuerte.
Te gustaba el olor a tierra mojada.

Me encantaba verte despertar cada mañana, con esa cara de sueño, los ojillos medio cerrados y el pelo alborotado, estabas realmente guapo.
Algunos días te levantabas antes de lo normal para ver amanecer, decías que ibas a verme, decías que ibas a ver el alba.
Eras tan adorable…

Me encantaba escucharte, tenías la voz tranquila, serena, dulce.
Recuerdo que me contabas historias, sabías miles. Nos sentábamos frente al fuego y tú hablabas. Siempre fue agradable oírte hablar.

También me acuerdo de tus ojos, azules y envolventes, titilantes y hermosos. No sabes cuánto me gustaría volver a contemplarlos.
Y de tu sonrisa. No hay nada que anhele más que volver a verte sonreír.
Me acostumbraste mal, tú siempre sonriendo, y ahora…Ahora no puedo hacer otra cosa que echarla de menos y, aún así, alegrarme…

Ahora que no estás, yo esperaré el sol por ti.

domingo, 24 de enero de 2010

...

El cielo cayó ayer mismo.
Yo vi como el sol se derretía en el mar y las volutas de vapor caldeaban el aire.
Las estrellas se rompieron en millones de añicos y las nubes se deshacían poco a poco en blanquecinos jirones.
Pero había belleza en tanta destrucción.

sábado, 23 de enero de 2010

Él

Ella añoraba su rostro melancólico y su voz color otoño, extrañaba sus ojos tristes y su sonrisa cansada.
Ella sabía que él no iba a volver.
Ahora estaba donde siempre quiso. Él se acostaba con la luna, despertaba con el sol, él corría con el viento y reía con las estrellas. Él mojaba con la lluvia y olía con las flores, él bailaba con las hojas y lloraba con los sauces.
Él se había regalado a sí mismo algo muy caro, él se había permitido el lujo de morir.